El Hospital de Granada atiende más de 500 casos de ictus al año

Fecha: 
31/10/2019 - 12:31
Categoria: 
General
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El centro cuenta con un equipo multidisciplinar de neurorreahabilitación y unas nuevas instalaciones en las que se realizan intervenciones individualizadas para pacientes tanto ingresados como ambulatorios.

El ictus supone la segunda causa de muerte en España -la primera en mujeres-, la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda causa de demencia. Un ictus es un trastorno brusco en la circulación sanguínea del cerebro que puede ser producido por obstrucción (85% de los casos) o por hemorragia (15%). El daño cerebral que produce un ictus depende de la localización, es decir, de la zona que se haya visto afectada y de la extensión de la lesión. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), cada año 110.000-120.000 personas sufren un ictus en nuestro país, de los cuales un 50 % fallece o queda con secuelas que causan discapacidad.

El Hospital Universitario San Rafael, perteneciente a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, cuenta  con más de 20 años de experiencia en el tratamiento de estos casos a través de la neurorrehabilitación. Anualmente, el centro atiende a más de 500 personas que han sufrido un ictus: aproximadamente 250 personas en régimen de ingreso hospitalario, lo cual supone un 38.4 % de los pacientes ingresados, y 330 personas en régimen ambulatorio. Es decir, un 41.8 % de los pacientes de este tipo.

Su equipo multidisciplinar de neurorrehabilitación está formado por médicas rehabilitadoras, fisioterapeutas, una terapeuta ocupacional, una neuropsicóloga, una logopeda y una trabajadora social. Este equipo atiende de forma coordinada todo tipo de secuelas: motoras -principalmente hemiplejías y hemiparesias-, cognitiva -alteraciones de memoria, percepción, planificación y razonamiento, entre otras-,  y lingüísticas, del habla o de la deglución -como afasias, disartrias, disfonías o disfagias-. Otras de las secuelas más comunes son las comportamentales -desinhibición, agresividad, impulsividad…-, las emocionales -como la depresión o la ansiedad- y las funcionales vinculadas a problemas en la ejecución de las actividades de la vida diaria.

“En los últimos 20 años, la mortalidad y discapacidad por ictus ha disminuido gracias a la mejora en la detección e intervención precoz y el control de los factores de riesgo. Pero aún así, su incidencia sigue aumentando, por lo que resulta crucial incrementar los recursos dedicados a la recuperación y compensación de las secuelas motoras, cognitivas y funcionales que se derivan del mismo”, asegura Mónica Triviño, neuropsicóloga del Hospital San Rafael. Para ello, el hospital cuenta con unas nuevas instalaciones adaptadas a las necesidades de este tipo de pacientes en las que realizan intervenciones individualizadas y basadas en la evidencia científica, apoyo emocional, terapias grupales, talleres para familiares y asesoramiento/gestión de recursos sociales. “Estas nuevas instalaciones del área de rehabilitación nos permiten dar un servicio más pleno a nuestros pacientes haciendo las terapias más funcionales y más adaptadas a las necesidades individuales de cada uno de ellos”, afirma  Triviño.

El ictus es una patología en la que, según los expertos, las medidas preventivas pueden ayudar a disminuir el riesgo de sufrir estos casos en el futuro. Para ello se recomienda llevar una dieta equilibrada, realizar actividad física regularmente, evitar el consumo de tabaco y reducir la ingesta de alcohol, y controlar el peso, la presión arterial y los niveles de colesterol y azúcar en sangre.