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16/10/2015 - 12:08 General

El Hospital San Juan de Dios de Tenerife ha puesto en marcha la Unidad multidisciplinar de Obesidad, con la que se pretende ofrecer un abordaje integral a las personas que presentan este problema de salud, que cuenta con una alta incidencia en las Islas, y prevenir la aparición de patologías asociadas o tratarlas si ya se han manifestado.

Para ello, la unidad aglutinará diferentes especialidades, como endocrinología, nutrición, digestivo, cardiología, cirugía digestiva, ortopedia y psiquiatría, a las que se sumará además la Unidad de Atención Integral al Deporte, con el fin de diseñar una práctica de ejercicio adaptada a cada paciente.
 
El especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital San Juan de Dios de Tenerife Bruno García explica que el 18,2% de la población canaria adulta es obesa, con un índice de masa corporal superior a 30, lo que se traduce en más de 15 kilogramos por encima del peso normal para su estatura y edad. En el caso del sobrepeso, cuyo incremento no llega a un límite tan alto, la prevalencia es del 35,1%. En total, por tanto, se trata de un problema que afecta a casi la mitad de la población de las Islas y que requiere de una atención adecuada para evitar que genere patologías añadidas.
 
Bruno García puntualiza que los datos actuales dejan patente que tanto el sobrepeso como la obesidad van a tener una importante presencia en los próximos años, teniendo en cuenta que el 32,8% de la población de entre 2 y 22 años de las Islas tienen sobrepeso y el 18% padecen obesidad. Unos índices que están muy por encima de la media nacional, en donde estos índices se sitúan en el 13,9% y el 12,5%, respectivamente.
 
La  Unidad de Obesidad del Hospital San Juan de Dios de Tenerife pone el acento en frenar las principales causas de aparición de esta enfermedad, entre las que se encuentran los malos hábitos de alimentación, la falta de ejercicio, así como problemas que puedan existir relacionados con episodios de ansiedad. A su vez, en el caso de obesidad severa se cuenta con el apoyo de técnicas endoscópicas y quirúrgicas que puedan reducir el problema.
 
Al margen de las connotaciones estéticas, el mayor riesgo que conlleva la obesidad viene marcada por las patologías que genera, entre las que se encuentran la diabetes, la hipertensión, el aumento del colesterol, las patologías osteoarticulares o la apnea del sueño, a lo que se suma también una mayor tendencia a la depresión. Todo esto, puntualiza Bruno García, se traduce en un mayor riesgo de problemas cardiovasculares y en una reducción de la esperanza de vida.
 
Dieta y deporte
 
Para hacer frente tanto al sobrepeso como a la obesidad es necesario modificar la dieta y la práctica deportiva. El endocrino Bruno García señala que la dieta juega un papel fundamental, mediante la introducción de cinco comidas al día. De ellas, el 50% de la ingesta de las principales comidas deben centrarse en verduras y la otra mitad debe combinar carbohidratos y proteínas.
 
Otra de las reglas de oro se centra en limitar la ingesta de azúcares simples y de alimentos con alto contenido en grasa, como los fritos, la bollería, la mantequilla o los embutidos.
 
En cuanto al ejercicio, recomienda la práctica de al menos 30 minutos al día a través de las pautas establecidas en función de las necesidades y limitaciones de cada individuo y que son analizadas a través de la Unidad del Deporte del hospital San Juan de Dios de Tenerife.
 
Técnicas endoscópicas
 
Pese a que la reeducación en hábitos alimenticios y práctica deportiva es el camino generalizado para combatir la obesidad, entre el 10% y el 15% de los pacientes obesos no consiguen los efectos deseados con estas técnicas, lo que obliga a aplicar otros métodos.
 
En este caso, explica el digestivo del Hospital San Juan de Dios de Tenerife Antonio Sánchez del Río, se apuesta por la introducción de balones intragástricos, que permiten una moderada reducción de peso con el fin de que sirva de ayuda para que el paciente pueda seguir con un programa basado en la dieta y el ejercicio.
 
El balón intragástrico se coloca hinchado en el estómago con un volumen que oscila entre 400 y 600 centímetros cúbicos y por un periodo de seis meses con el fin de aumentar la sensación de saciedad del paciente, facilitar la pérdida de peso y de esta forma estimular el inicio de un proceso de inicie una reeducación dietética y de práctica de ejercicio.
 
Otra de las técnicas, explica Sánchez del Río, se centra en el Método POSE o cirugía endoluminal, centrada en reducir la capacidad de distensión del estómago. Para ello se cose la parte más alta del estómago, que es donde se suelen almacenar los alimentos, a través de endoscopia. En este caso, explica, se realizan en torno a siete costuras y se consigue reducir la adaptación a la comida.
 
En este caso, se consigue prolongar durante años la sensación de saciedad, con el fin de hacer frente al sobrepeso.
 
Tanto el balón intragástrico como el Método POSE permiten una pérdida progresiva del peso que permite que el cuerpo se vaya adaptando, reduciendo los efectos de descolgamiento de la piel, así como la pérdida de masa muscular.
 
 
Cirugía Bariátrica
 
Sin embargo, estas técnicas no permiten alcanzar los resultados deseados en el caso de obesidad mórbida grado III (IMC mayor de 40), cuya solución pasa por la cirugía bariátrica, centrada en técnicas y procedimientos quirúrgicos que persiguen reducir la ingesta o la capacidad de absorción.
 
Aquellos pacientes que tras estudio exhaustivo para descartar problemas endocrinológicos y que hayan ensayado sin éxito distintas alteraciones en la dieta y hábitos de vida podrán ser candidatos a tratamientos quirúrgicos.
 
Una cuidadosa selección de la técnica es crucial pues cada paciente requiere un abordaje individualizado. Así la Gastroplastia Vertical estaría indicada en aquellos pacientes de alto riesgo quirúrgico o con problemas gástricos previos que requieren seguimiento o déficits nutricionales a pesar de su obesidad. En cambio el Bypass Gastrointestinal es la técnica de elección en la mayoría de los pacientes que quieren obtener una pérdida de peso mantenida en el tiempo. Esta técnica combina una reducción importante de la capacidad del estómago con un salto en la longitud intestinal (Bypass). Con ello se consigue una disminución de la cantidad de alimento que se puede ingerir junto con una zona intestinal donde la absorción de nutrientes es mínima.