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23/09/2016 - 08:15 General

El coordinador médico de la Clínica Nuestra Señora de la Paz recuerda que muchas personas que sufren problemas de bulimia o anorexia consumen al mismo tiempo sustancias, lo que complica aún más su situación.

El psiquiatra Álvaro Pico, coordinador médico de la Clínica Nuestra Señora de la Paz, aboga el establecimiento de tratamientos integrales que permitan abordar con mayores garantías la situación de las personas que sufren al mismo tiempo un Trastorno de Comportamiento Alimentario y (TCA) un Trastorno por Uso de Sustancias (TUS), algo que se produce con cierta frecuencia.

“Se trata de pacientes con una patología dual, en los que se da al mismo tiempo un trastorno adictivo y otro trastorno mental, y no podemos seguir cerrando los ojos ante esta realidad, que cada día es más evidente y para la que existe todavía poca experiencia clínica y escasos programas integrados e integrales”, explica el especialista de la Clínica de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios de Madrid, especializada en patología dual.

Según los estudios que se han realizado hasta ahora, tanto en el caso de las personas que sufren bulimia como anorexia, las sustancias más consumidas eran cannabis, estimulantes y cocaína. Existen también síntomas bulímicos asociados al consumo de alcohol y anfetaminas o la combinación del ayuna con la ingesta de alcohol y cocaína, según puso de manifiesto en unas jornadas organizadas por el Servicio Madrileño de Salud.

“Algunos autores han comprobado que el consumo de sustancias ilegales es mayor en el caso de personas con bulimia; en el caso de la anorexia, suelen ser personas más propensas al uso de alucinógenos”, apunta el psiquiatra.

En todo caso, en este campo los estudios son todavía muy limitados, por lo que se necesita mayor atención para establecer tratamientos y protocolos de actuación que ayuden a afrontar de forma integral las necesidades que presentan estos pacientes, algo en lo que está trabajando el equipo de la Clínica Nuestra Señora de La Paz.

Los objetivos deben ser proporcionar una intervención integral y multidisciplinar desde una perspectiva biopsicosocial; lograr la desintoxicación, deshabituación y prevención de recaídas de las personas que consumen sustancias; realizar una adecuada avaluación global del caso en condiciones de abstinencia dar continuidad al proceso terapéutico iniciado ambulatoriamente; lograr una mejor coordinación con otros dispositivos de la red de drogodependencias y de Salud Mental; y fomentar la docencia y la investigación de los problemas relacionados con el consumo de cocaína.