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21/02/2017 - 13:24 General

La siembra, cultivo y recolección son algunas de las tareas que desempeñan en los ‘Huertos Urbanos’ los usuarios y residentes con discapacidad intelectual de la Ciudad San Juan de Dios de Las Palmas de Gran Canaria.

Usuarios del Centro de Día y residentes de la Ciudad San Juan de Dios participan, desde hace tres años, en las tareas de cultivo y recolección en dos parcelas de los ‘Huertos Urbanos’ de El Lasso, el proyecto agrícola que puso en marcha el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

Doce chicos y chicas de entre 25 y 30 años con discapacidad intelectual bajan dos veces por semana al huerto urbano que el ayuntamiento ofreció al centro. Los trabajos que llevan a cabo en el huerto se enmarcan dentro del taller de jardinería y huerto del centro.

En el terreno, siempre con la guía de su monitor, los usuarios se dedican al cultivo de hortalizas de temporada, de modo que son ellos quienes van a comprar las semillas, las siembran, están pendientes de su cuidado, de eliminar las malas hierbas y, al final, de recolectar la siembra.

La directora de la Residencia, Carmen Peña, explica que “los beneficios terapéuticos que esta actividad proporciona a nuestros usuarios y residentes son muchos y variados, pues podemos observar el bienestar personal que experimentan al realizar esta actividad al aire libre y en contacto con la naturaleza, hasta otros beneficios en el ámbito social, ya que participar en el huerto, estando rodeados de otros agricultores que les aconsejan y con los que mantienen una relación habitual, les permite ahondar en la integración social que perseguimos en el centro”.

La actividad agrícola es muy adecuada para los usuarios de la Ciudad San Juan de Dios, ya que el hecho de sembrar y recoger el fruto es una metáfora que explica claramente la relación esfuerzo-recompensa, que hace que los chicos se sientan útiles, algo que, además, mejora su autoestima.

Durante el desempeño de esta labor, los usuarios consiguen mantener la atención en las tareas de la siembra o el regadío, y al tratarse de un trabajo en el que participan grupalmente, desarrollan habilidades de la comunicación para participar ordenadamente o para relatar los logros que van acumulando.

La relación con otros hortelanos cuyas parcelas son vecinas convierte esta actividad en un medio de inclusión e integración social, algo que ha tenido su reflejo en el sancocho que se organizó con motivo de la recogida de papas de los huertos dedicados a ello. Durante este encuentro, los usuarios pudieron compartir con el resto de hortelanos tareas como la recogida y preparación de las papas, así como disfrutaron de un día con un ambiente festivo e integrador.