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26/04/2017 - 14:34 General

Conservando la herencia del Fundador de la Orden Hospitalaria, la devoción a la Virgen María se deja notar en la institución y hoy, 26 de abril, se celebra de manera especial la festividad de Nuestra Señora del Buen Consejo.

El culto a la Madre del Buen Consejo, cuya festividad celebra con especial cariño la Orden de San Juan de Dios cada 26 de abril, viene motivado, además, por la infatigable labor propagadora de esta fiesta mariana por parte del ‘fraile dentista’, Juan Bautista Orsenigo O.H., del Hospital Juan Calibita en la Isla Tiberina de Roma.

Las profesiones de los futuros hermanos se realizaban dos veces al año: una, en el día de San Rafael, protector de la Orden, el 24 de octubre; y la otra el día de la Virgen del Buen Consejo, el 26 de abril, fecha esta última que celebramos hoy y en la que un buen número de hermanos de la Provincia Bética celebran aniversario de su profesión y que enviamos la felicitación más cariñosa de la familia Hospitalaria.

Un ejemplo de ello son los 61 años de profesión del hermano Víctor Mejía, de la comunidad del Hospital San Juan de Dios de Sevilla.

Hace 82 años nació Víctor Mejía O.H. en Seseña, una localidad toledana en el seno de una familia religiosa de cuatro hermanos. Siendo monaguillo, asistía a la catequesis de los Jesuitas.

Un buen día, tras escuchar un sermón ofrecido por un Agustino sobre la soledad, supo que su vida debía enfocarse a estar con los más vulnerables. Fue en una visita a Ciempozuelos para vivir el día del Corpus en la localidad madrileña, cuando pudo acercarse hasta los hermanos de San Juan de Dios y comprobar el amor con el que llevaban a cabo su labor con personas con problemas de salud mental.

Siendo Fernando Lorente O.H. superior del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos y Adrián Touceda O.H. el hermano que se encargaba de los aspirantes a entrar en la Orden, les escribió solicitándoles el plazo de lo que dura un verano para atender las labores de cultivo que llevaba a cabo su familia, y así poder incorporarse terminadas esas labores a la Orden como postulante en la institución.

El hermano Víctor ha sido superior de varios centros de la Provincia Bética, pero él subraya que “lo más grande para mí ha sido ser enfermero especialista en salud mental y ser limosnero en Sevilla. Ese contacto con las personas necesitadas y las que ayudan todos los días te hace aprender algo hermoso”, explica.

A pesar de que está jubilado, en su necesidad de asistir a aquellos que más lo necesitan, el hermano Víctor sube cada día a la planta de hospitalización a dar de comer a los enfermos y siempre está disponible para estar con las familias y aliviar el sufrimiento de éstas durante la estancia de su familiar en el hospital.