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09/07/2018 - 12:02 General

El Colegio de Educación Especial San Rafael en Granada concluye el curso escolar en estos días con un balance muy positivo en los resultados de una de las nuevas terapias que han introducido este año para aumentar el bienestar de sus alumnos: Sonoterapia con cuencos y crótalos tibetanos.

Se trata de una terapia basada en la resonancia de los sonidos que emiten los cuencos y crótalos tibetanos, la cual contribuye a optimizar las habilidades comunicativas y sociales, además de fomentar la autoestima, la atención, la concentración y el conocimiento y control de las emociones.

Esta terapia surge con el fin de desarrollar y favorecer diferentes experiencias de relajación, determinados estados de calma y receptividad, así como de socialización y expresión en este tipo de alumnos.

A este centro educativo de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en Granada, acuden alumnos con necesidades especiales, muchos de ellos son niños y niñas con una alta dependencia motivada por la discapacidad intelectual y funcional. Otro amplio grupo son alumnos con trastornos y otras patologías asociadas a la discapacidad que pueden manifestar agitación o estallidos emocionales. En general, estos chicos y chicas son alumnos con múltiples afectaciones y dificultad para canalizar sus emociones, para expresarlas y comunicarse con su entorno.

Ante este escenario, los profesionales del Colegio de Educación Especial San Rafael mantienen una actitud de constante investigación y ensayo con terapias y técnicas que logren conectar a estos alumnos con su entorno educativo. La maestra María de la Fe Mesa cuenta que “en nuestra labor educativa nos planteamos cómo crear espacios y propiciar vivencias a través de las que nuestros alumnos puedan expresar sus estados de ánimo y emociones con su entorno, siempre dentro de las posibilidades de cada uno”.

La música siempre ha sido uno de los recursos más utilizados por este colegio para interactuar con los alumnos de educación especial. Con la observación ‘causa-efecto’ de la terapia, fueron creando una secuencia de sonidos, “un paisaje sonoro, como lo define el compositor y pedagogo Raymond Murray”, indica la maestra. Esa primera secuencia de sonidos que fomentaba un estado de bienestar en el grupo de alumnos, la reproducían con guitarras, campanillas, tubo de lluvia, ocarinas, cuencos y crótalos tibetanos.

A medida que fueron avanzando en las sesiones, se evidenció que los niños y niñas que participaban en esta experiencia de relajación y comunicación corporal, lograban una expresión y conexión con el entorno sobresalientes ante las secuencias sonoras a base de los cuencos y crótalos tibetanos. Se trata, pues, del uso de la vibración del sonido para la armonización física, mental y emocional. María de la Fe explica que la resonancia realiza un ‘masaje sonoro’.

Para comprobar estas mejoras, el centro ha estado llevando a cabo sesiones individuales con resultados muy satisfactorios, ya que el alumnado que participa es capaz de expresar felicidad y estados de paz y, al mismo tiempo, se logra la relajación a nivel muscular, consiguen una respiración más completa y tienden a moverse de forma más armónica. El uso terapéutico del sonido también reduce la presencia de conductas autolesivas.

El Colegio de Educación Especial San Rafael se encuentra en las instalaciones del hospital granadino que lleva el mismo nombre y dispone de ocho aulas de Educación Básica Especial y dos aulas de Transición a la Vida Adulta y Laboral. Se trata de un centro conocido por potenciar en cada uno de los alumnos las capacidades que pueden desarrollar mediante avanzadas técnicas y terapias como la cromoterapia, entre otras.