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10/10/2018 - 11:53 General

Esta iniciativa ha conseguido la reinserción social plena de personas con una enfermedad mental grave y duradera.

“Desde la instauración del proyecto REULE (Proyecto de Rehabilitación en Unidades de Larga Estancia) ha habido 15 altas domiciliarias (el usuario vuelve a su casa o piso familiar), se ha reubicado a 25 usuarios, el 26 por ciento ha sido dado de alta a diferentes niveles y un 17 por ciento externalizados en diferentes dispositivos o a sus domicilios de origen”. Estos datos son los que definen el resultado de un proyecto que nació en octubre de 2008 con el objetivo de “crear un entorno rehabilitador evitando la imagen del centro psiquiátrico como entorno que aísla, sino como un espacio perfectamente válido para atender la enfermedad mental grave”, afirma Juan Jesús Muñoz, psicólogo clínico coordinador de rehabilitación del área de salud mental del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos y responsable del proyecto.


Como él mismo señala, “pese a todo el esfuerzo del centro y el buen trabajo previo de sus profesionales, con anterioridad a esta iniciativa las altas eran prácticamente inexistentes o anecdóticas, reduciéndose a casos aislados”. Sin embargo, a raíz de este proyecto se ha adoptando un nuevo enfoque. Como ejemplo, se han creado Pisos de Integración Comunitaria (PIC) y en la actualidad hay cinco ordenados jerárquicamente por nivel de autonomía: dos en el municipio de Aranjuez y tres en Ciempozuelos. En total suman 18 camas “que facilitan una mayor calidad de vida a nuestros usuarios en el entorno comunitario. En el caso de Aranjuez, por ejemplo, apenas reciben supervisión dada la autonomía alcanzada por los usuarios”.

Al mismo tiempo, se ha facilitado una unidad de cuidados psiquiátricos prolongados más óptima en el aprovechamiento de los recursos en la que las permutas suponen la derivación de usuarios rehabilitados a dispositivos comunitarios que, en ocasiones, tienen dificultades para el abordaje de casos que se benefician de este dispositivo. “La permuta entre estos perfiles facilita una mejor adecuación de los recursos a los pacientes”, destaca Juan Jesús Muñoz.


“Nuestra ambición ha sido grande -añade- y también hemos intensificado el trabajo con las familias, lo que ha permitido que, en bastantes ocasiones, se hallan restablecido los lazos familiares que habían sido dañados por las dificultades que conllevan las afecciones mentales”.

Proyecto REULE en cifras

En la actualidad, el número de camas concertadas con la Comunidad de Madrid es de 286, de un total de 894 .Desde que comenzó REULE, hace ahora una década, ha habido 176 ingresos en la unidad de cuidados psiquiátricos prolongados. Con estos ingresos se ha intensificado el trabajo desde la nueva óptica rehabilitadora, algo que no ha sido incompatible con reevaluar los casos previamente ingresados y aplicar las mismas medidas. Juan Jesús Muñoz incide en que “las medidas del proyecto han empezado a dar sus frutos 5 años después del inicio, es decir, los cambios de enfoque no son sencillos y el trabajo con trastorno mental grave ha de estar investido de un aura de esfuerzo, perseverancia y, sobre todo, paciencia”.

Durante estos diez años se han obtenido resultados de gran importancia. Además de los ya señalados, a través de las permutas se han derivado nueve personas a mini residencias y dos han terminado en pisos de la Comunidad de Madrid. Se ha procedido a 23 derivaciones a PIC.

“Sin duda, estas cifras irán multiplicándose en los próximos años en paralelo a la consolidación de este modelo de trabajo”, augura el coordinador de rehabilitación del área de Salud Mental del CSJD.