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07/04/2020 - 12:42 General

La Covid-19 ha supuesto un cambio en las rutinas de la población, también en las de los más pequeños, algo que preocupa mucho a los padres de los niños del Centro de Atención e Intervención Temprana (CAIT) Ciudad San Juan de Dios de Las Palmas. Sin embargo, para Raquel Morales, psicopedagoga del centro, “no poder ir al cole ni hacer las tareas habituales no supone un retroceso en el aprendizaje del niño, puesto que con otro tipo de actividades y trabajos, a través de sus intereses,  y que están en nuestra rutina, aprenden a nivel cognitivo día a día y ganarán en autonomía”.

“Todos estamos pasando por una  situación de alarma, la cual nos lleva a una preocupación por la salud, la conciliación o la economía, generándonos momentos de estrés e incertidumbre -señala la experta-. Pero siempre podemos encontrar una visión positiva, y es que estamos haciendo un bien quedándonos en casa, disponiendo de tiempo para compartir con la familia, haciendo aquello que no podemos hacer normalmente”.

Partiendo de esta base, desde el área de psicopedagogía del CAIT San Juan de Dios proponen algunas recomendaciones para sacar lo más positivo de esta situación. Uno de los primeros puntos es recordar a los niños que no están solos, y que estamos unidos salvando vidas en estos momentos. “Tenemos que explicarle a los niños -añade- qué está sucediendo, por qué no podemos salir a la calle, mediante recursos adaptados a su edad, a  través de un cuento, dibujos, pictogramas… pero esto no significa tener todo el día la televisión encendida, escuchando noticias sobre el coronavirus, puesto que nos genera ansiedad”. Por ello, recomienda tener un horario para ver las noticias.

Como sucede con los adultos, es bueno que los niños también tengan unas rutinas y horarios, siendo previsores con todas las actividades que se harán a lo largo del día pero la experta nos recomienda ser flexibles. “Anticipemos a los niños lo que vamos a hacer durante el día”, explica. “Para ello, podemos hacer una agenda de nuestro día, en cuya elaboración participe el niño, ayudándole a hacerlo mediante dibujos, o pictogramas con el desayuno, el baño, las tareas conjuntas, el momento de actividad física, el teletrabajo de los padres, los momentos de espacio libre para que los niños jueguen, la comida. Incluso, si vamos a hacer manualidades, contar un cuento o hacer juegos de familia. Es positivo que esté a la vista de todos, diferenciando mañana, tarde y noche”.

Otro aspecto positivo que sacamos de estos días es que los niños también participen en las conversaciones de familia, y colaboren en las tareas de casa tales como recoger los juguetes, hacerse la cama, meter la ropa en la lavadora, poner la mesa o regar las plantas. Es un momento para fomentar la convivencia, ya que nos pueden acompañar mientras estamos realizando estas tareas participando dentro de sus posibilidades.

El fin de semana se puede aprovechar para salir de la rutina y hacer cosas diferentes, como hacer un postre, darse un baño de burbujas, hacer un baile todos juntos en el salón, hacer una videollamada con la familia o amigos, pegar papel continuo en la pared e incluso hacer un dibujo gigante, son algunos ejemplos.

Decir no, también estos días

Pero que a veces sean días complicados y que a los padres les preocupe la estabilidad de los niños, no significa que deban dejarles hacer lo que quieren en cada momento.

Cuando los adultos tienen que hacer sus propias tareas como teletrabajar, ducharse, preparar la comida, hablar por teléfono, etc., son los momentos en los que los niños deben aprender a esperar y entretenerse solos. Se pueden aprovechar esos ratos para ver los dibujos, jugar con la tablet, dejarles disfraces o ropa para jugar o esconder un tesoro por casa y buscarlo.

Como en un día normal, los niños tienen que saber respetar los horarios de las comidas, y administrar las golosinas. “No podemos estar comiendo todo el día y sólo vamos a tomar chuches una vez al día –ejemplifica Raquel Morales-. Consensuamos con el niño cuál será el momento para, sí lo pide antes de tiempo, poder decir que ahora no toca”.

Tampoco se debe ceder ante las rabietas de los niños desde el primer momento. Los expertos aconsejan decir “no” cuando sea necesario y mantenerse firmes, ignorando la situación, sin gritar y dando el mensaje justo de lo que está bien. Asimismo, hay que dar mensajes positivos y, cuando baje el nivel de frustración, abrazar al niño, pero no ceder.


Una buena oportunidad para observar sus capacidades y potenciarlas

Ante la dilatación en el tiempo de esta situación de confinamiento, desde los colegios, los tutores ya han enviado actividades para realizar con los niños. Esto debe interpretarse siempre como una ayuda, no como una obligación de hacerlo todo tal y como lo harían en el centro educativo.

Desde el CAIT son conscientes de que estos días se va a agudizar el ingenio de los más pequeños y harán cosas que estarán igual de bien que las planteadas en el colegio, algo que sin duda contribuirá a mejorar todas las áreas de desarrollo del niño.

“Es un buen momento para observar qué es lo que más motiva a cada niño, qué le gusta y, a partir de ahí, generar situaciones de aprendizaje. Al fin y al cabo, son los padres los que mejor conocen a sus hijos”.

Insisten en que es la ocasión de dar la oportunidad a los niños de demostrar sus capacidades como, por ejemplo, la autonomía a la hora de vestirse solos o de comer sin ayuda. Se incide en la necesidad de dejarles hacer por sí mismos, pero siempre  ofreciendo los apoyos necesarios y valorando sus logros.