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28/05/2020 - 08:30 General

Una encuesta a las familias de los alumnos con discapacidad intelectual arrojó la necesidad de aliviar la ansiedad de los niños durante el confinamiento en casa, y la respuesta de los maestros fue ofrecerse voluntarios para acompañarlos en sus paseos y juegos.

El claustro de profesores del Colegio de Educación Especial de la Ciudad San Juan de Dios de Alcalá de Guadaíra acompaña, de manera voluntaria y hasta dos veces en semana, a los alumnos con discapacidad que, debido a la situación de emergencia, llevan sin asistir a las aulas más de tres meses.

La Ciudad San Juan de Dios de Alcalá de Guadaíra es un centro de atención integral a personas con discapacidad de todas las edades gracias a los distintos dispositivos con los que cuenta: Colegio de Educación Especial, unidad de día y unidad residencial. Al llegar el confinamiento, los usuarios de los dispositivos como el colegio o la unidad de día vieron cómo sus rutinas diarias de ir a clase, compartir momentos con sus compañeros o realizar terapias para fomentar su desarrollo quedaban suspendidas. Y eso, para ellos supone una ruptura muy brusca de la cotidianidad  que no entienden y que puede desencadenar en apatía, tristeza o comportamientos más complejos cuyo manejo en casa se hace difícil.

Es por esto que los maestros y maestras de la Ciudad San Juan de Dios decidieron ir un paso más allá y ejercer como voluntarios, recogiendo hasta dos días cada semana a estos chicos de su casa para darles un paseo, acompañarlos, montar en bici o jugar con ellos. Jesús Rodríguez, uno de los maestros que ejerce este voluntariado, explica que desde el primer momento del estado de alerta, los maestros planificaron el curso a través de actividades que los alumnos pudieran desarrollar en sus casas, mediante videoconferencias o llamadas telefónicas. Además, cedieron puzles, cuentos, y material para practicar distintas habilidades a aquellas familias que no disponían de recursos didácticos ni digitales. “Pero a través de una encuesta que realizamos a las familias, el centro detectó distintas necesidades, entre ellas la de que ante el confinamiento, el manejo de la ansiedad se hacía difícil en algunas situaciones, y necesitaban aliviarla de alguna manera”, explica el maestro de San Juan de Dios. De ahí parte la idea de este voluntariado tan especial.

Alrededor de veinte maestros son los que atienden a más de una veintena de familias desde hace más de dos meses. Jesús acude con otra maestra, María de los Ángeles, a ofrecer compañía y paseo a dos hermanos con discapacidad intelectual: Joel, de 13 años, y Héctor, de 5. Jesús explica que, a pesar de que no pueden verbalizar lo que sienten, en sus caras se refleja la alegría con la que los reciben. Para a abuela y cuidadora de los niños, Gracia, esos paseos “son algo maravilloso para los niños, y a mí me permite ir a la compra, al médico o hacer alguna gestión rápida que, de otra manera, no puedo hacer”.

Gracia tiene 60 años y en casa vive con su madre, de 87 años, y sus dos nietos. Cuenta que ni Joel ni Héctor terminan de ser conscientes de la situación de emergencia que estamos atravesando. “Ellos saben que no podemos salir porque ahí un virus, yo se lo he explicado”, cuenta, pero la ansiedad que les estaba generando a los niños esta situación se hacía complicada en algunos momentos. “A raíz de estos paseos y acompañamiento de sus maestros, los niños están más relajados, y aunque Jesús y María de los Ángeles vienen los martes y los viernes, Joel me pregunta todas las mañanas si vendrán a recogerlos”, relata Gracia.

El maestro de la Ciudad San Juan de Dios de Alcalá de Guadaíra asegura que las familias reciben este voluntariado con mucho agradecimiento y emoción, “porque saben que, a pesar de esta situación tan dura que vivimos todos, no nos olvidamos de ellos. Esas familias y sus niños son los otros héroes de esta pandemia”, concluye.