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A la vanguardia en el tratamiento del aneurisma de aorta abdominal

Ser hombre, con más de 50 años, hipertenso, fumador o con antecedentes familiares es el perfil del paciente que con más frecuencia sufre un aneurisma de aorta abdominal.

Laura De Pablo

La aorta es la encargada de suministrar sangre a todo el cuerpo. Saliendo del corazón, se extiende a lo largo del tórax y el abdomen, por lo que una rotura de la aorta abdominal podría producir un sangrado importante con riesgo para la vida del paciente.

La edad, ciertas enfermedades o un traumatismo son las causas más frecuentes por las que la pared arterial de la aorta puede debilitarse. Como consecuencia de esa debilidad, la pared de la aorta se dilata y podría desembocar en un aneurisma o agrandamiento. A partir de ahí, su crecimiento, por la fuerza ejercida por la propia presión sanguínea puede provocar la rotura de la pared arterial. En estos casos, el aneurisma puede ser mortal.

Los especialistas insisten en que, con hábitos saludables y prevención, podrían evitarse desenlaces trágicos. En la mayoría de los casos, el paciente no presenta síntomas asociados a esta patología, por lo que suele detectarse cuando, por otras causas, se realiza un TAC, una ecografía o una resonancia magnética. Es ahí cuando se descubre el aneurisma.

Tradicionalmente las opciones de tratamiento han sido la cirugía abierta clásica o la implantación de una prótesis endovascular. En el primer caso, la parte afectada del vaso se sustituye por un injerto sintético durante una intervención que dura entre tres y cuatro horas. Se lleva a cabo con anestesia general, requiere de cuidados intensivos, una estancia hospitalaria media de una semana y la recuperación total se logra al cabo de dos o tres meses.

El segundo método más empleado es la implantación de la endoprótesis. Se realiza en quirófano, con sistemas de visión por rayos X, en menos de dos horas y con una pequeña incisión en las ingles del paciente, quien deberá permanecer hospitalizado entre tres y cinco días.

Aportando valor y formación

El Hospital San Juan de Dios de Tenerife ha empezado a aplicar una técnica mucho menos invasiva que las tradicionales, sin incisiones en las ingles, completamente percutánea y cuya estancia en el hospital se reduce a dos o tres días, menos que en otros centros hospitalarios.

El radiólogo intervencionista Helio Vallés González, junto con la cirujana vascular Rocío Álvarez, ambos del equipo interdisciplinar del Hospital San Juan de Dios de Tenerife, practican una técnica novedosa que se denomina PEVAR. Se lleva a cabo en la sala de Radiología Intervencionista del centro de San Juan de Dios, un espacio moderno y con altas prestaciones que conjuga las últimas tecnologías y que está certificada por la norma ISO 9001:2015, a través de la empresa certificadora Lloyd's.

Una técnica que, a pesar de que se usa también en otros centros sanitarios, sólo hospitales como San Juan de Dios la aplica de forma sistemática a todos los pacientes que presentan esta patología, gracias a la formación y preparación de sus profesionales. El Hospital de Tenerife cuenta desde 2012 con la infraestructura necesaria para este tipo de intervenciones, por lo que brinda garantía y confiabilidad a los usuarios de que su salud se encontrará siempre en buenas manos.