Celebración

20 años de ayuda a las personas más vulnerables

La Fundación Tutelar Padre Miguel García Blanco celebra sus dos décadas con el mejor equipo de profesionales y voluntarios prestando servicio en materia de tutela

 

Hace 20 años no había una asistencia que garantizase a las personas vulnerables una atención y ayuda para poder seguir proyectos y metas. Fue la Provincia Bética de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios la que creó en el año 2000 la Fundación Tutelar Padre Miguel García Blanco (FPMGB).

Andrea Rodríguez

La calidez es el valor fundamental que prima desde entonces en la Fundación para ejercer la tutela con cercanía, desde una dimensión personal, para ayudar a las personas tuteladas a “gobernar su persona”, como afirma la directora de la entidad, María del Rosario Fijo Díaz.

Esta entidad nació con el objetivo de mejorar la asistencia y protección integral de las personas ingresadas en los centros de salud mental y discapacidad de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. De esta manera, se tutela a las personas legalmente incapacitadas y se les presta apoyos necesarios e indispensables para velar, supervisar y complementar la capacidad de cada una de ellas.

20 años después, la FPMGB es referencia en el ámbito de la tutela. Se visualiza su gran repercusión y trabajo con la creación de un modelo propio de atención, priorizando a la persona. Por ello, desarrolla planes de vida individualizados, centrándose en las necesidades, apoyos y posibilidades de cada individuo para conseguir un mayor desarrollo personal y una mayor autonomía.

De esta manera, las personas con discapacidad pueden conseguir su total desarrollo como persona procurando su participación efectiva en la sociedad sin distinciones ni prejuicios, gracias al Programa de Acción Tutelar que pone en marcha una serie de actividades que abarca desde las acciones más básicas para el desarrollo de la vida diaria a otras más complejas, destinadas a su desarrollo vital. Así, se realizan talleres, programas y actividades en su tiempo libre.

Aparte de las actividades con las personas de la Fundación, se realizan otras que también tratan de incrementar la conciencia social para la asistencia de este colectivo, dar apoyo y asesoramiento, desarrollar el empleo a través de la promoción y creación de centros especiales de empleo.

Lucha incansable

El principal objetivo de la Fundación es promover la igualdad de oportunidades de las personas tuteladas respecto al resto de la sociedad, acompañando cualquiera de las acciones con hospitalidad y afecto.

Durante el año 2019, la Fundación Tutelar Padre Miguel García Blanco ha ejercido la tutela de 90 personas con discapacidad intelectual o problemas de salud mental. Concretamente, 59 de esas personas presentan discapacidad y 28 problemas de salud mental.

A pesar de que estas cifras pueden reflejar la actividad de la Fundación, detrás de ellas está “la historia de una persona vulnerable con nombre, ilusiones y proyectos, que quiere ser protagonista de su propia vida, llena de deseos vitales que impulsan nuestra labor y nos inspira a seguir trabajando por un mundo más justo y humano”, tal y como explica el Presidente del Patronato, José Antonio Soria Craus O.H.

Por otra parte, la directora de la Fundación Tutelar, María el Rosario Fijo Díaz, asegura que el número de personas a las que tutelan continúa en aumento y las necesidades asociadas crecen a la par. “Esto hace que necesitemos y, por tanto, se demanden más recursos para poder atenderlas”, señala. Asimismo, expone que el equipo de la Fundación se ha consolidado y aumentado con el paso del tiempo y la coordinación con los centros cada día es más fluida, lo que facilita el trabajo diario.

Vías de actuación

La Fundación tiene varias áreas de atención con el fin de prestar el mejor servicio a las personas con discapacidad. Para ello desarrolla una atención social centrada en el trato más directo con los residentes tutelados. De esta manera se realiza un seguimiento de los tutelados, se elabora y ejecuta el plan individualizado de intervención en cada persona y se buscan los recursos y apoyos más adecuados. Ante esto, la directora añade: “La Fundación es un gran apoyo y alivio para las familias de las personas tuteladas, las cuales depositan una enorme confianza en ella”.

Para la atención jurídica, se pretende generar los instrumentos socio-jurídicos idóneos que den una respuesta efectiva a los derechos de las personas en esta situación. En este caso, se hace un asesoramiento individual a las familias, se asesora al resto de departamentos sobre estas cuestiones y se cumplen con las obligaciones legales y contractuales en el ejercicio tutelar.

El área económica, se ocupa de la gestión, control y rendición de cuentas de todos los activos y pasivos de la fundación, y de las personas tuteladas. Sin ir más lejos, la Fundación administró 82 cuentas corrientes en 2019.

Finalmente, se desarrolla el voluntariado tutelar, que supone un apoyo para las personas con discapacidad y mejora su calidad de vida en cuanto a las relaciones interpersonales, el bienestar emocional, el desarrollo personal e inclusión social. Este voluntariado realizó 1.906 horas de acompañamientos en 2019 para la atención de las personas con discapacidad o problemas mentales. Asegura la directora que el voluntario tutelar juega un papel primordial, participando de la misión de la Fundación, establece una relación personal cálida y cercana con la persona incapacitada que, de mutuo acuerdo, se le asigne.

Así, en este recorrido de 20 años “el compromiso de la Fundación con las personas tuteladas nos ha hecho crecer en transparencia, calidez, cercanía y calidad para trabajar por la integración de las personas con discapacidad”, concluye el presidente del Patronato, José Antonio Soria Craus O.H.