Desarrollo Solidario

“En la vida hay que tener constancia, fe y nunca tirar la toalla”

Sviltana y David, una pareja de usuarios del Comedor Social que la Orden San Juan de Dios tiene en Sevilla, cuentan su historia de lucha y superación con la esperanza de que sus palabras sirvan para romper estereotipos en relación con las personas más vulnerables.

Laura Coello

Ella tiene 33 años, él 43. Ambos han tenido que pasar por mucho, pero a pesar de los contratiempos y las adversidades de la vida, siguen estando juntos y más fuertes cada día.

Svitlana llegó a España en 2009, y desde entonces ha tenido que luchar para seguir adelante. Trabajó durante varios años como limpiadora, pero una operación de cadera hizo que todo cambiase y que tuviera que estar más de dos años sin poder trabajar y, por consiguiente, sin percibir ingresos. “Fue una época dura porque nadie quería contratarme para limpiar si no podía hacer esfuerzos”, afirma.

David, su pareja, lleva 16 años trabajando en un hotel pero para él la vida tampoco ha sido fácil. Actualmente vive en su coche y tiene que repartir su salario entre la manutención de su hijo de 12 años y en cubrir los gastos del día a día. Sin embargo, asegura que no tiene ningún problema en reconocer su situación. “No me avergüenza decir las cosas tal y como son”, apunta.

Durante seis años, la vida de estas dos personas ha estado unida por el amor. Un amor que esperan, dure muchos años más. “En este tiempo hemos pasado mucho y ha sido duro, pero solo podemos pensar en seguir adelante y en esperar que dentro de poco podamos vivir juntos en una casa, como una pareja normal. Sería nuestro sueño”, afirma David.

Y en ese camino juntos, hace ya más de un año que la Orden de San Juan de Dios ayuda a esta pareja a continuar su camino gracias a los Servicios Sociales de Sevilla. “En el comedor se respira un ambiente agradable y tranquilo y la comida es bastante buena”, asegura Svitlana. “Nos sentimos muy agradecidos por el trato que recibimos de los voluntarios que trabajan aquí todos los días. Son muy amables y nos atienden siempre muy bien. Tener un sitio donde comer cada día es una gran ayuda”, apunta David.  

Ambos se han ofrecido para participar de manera altruista en la campaña ‘La vida misma’, impulsada por el área de Desarrollo Solidario de San Juan de Dios para dar a conocer a la sociedad la realidad de las personas vulnerables y ayudar a romper estereotipos.

Svitlana admite que es difícil contar su historia y explicar su situación “Al principio me sentía enfadada conmigo misma por tener que acudir a un lugar para comer, pero ahora ya no me importa, porque sé que esto me puede ayudar a salir adelante”. Por su parte David dice que después de tantos años de lucha “si tengo hambre y tengo que comer, no hay nada malo ni traumático en decirlo y pedir ayuda. No tengo ningún problema”, añade.

A pesar de los obstáculos del camino, ellos siguen avanzando para mejorar su situación. Svitlana cursó recientemente estudios de administración y ahora trabaja en un hotel, en el que hace muy poco le hicieron un contrato de seis meses. “Tuve que rechazar algunos trabajos en ese momento para seguir estudiando, pero al final mereció la pena” apunta.

David sigue trabajando y haciendo proyectos de futuro con su pareja, Svitlana. “Si todo va bien y podemos tener estabilidad, nos gustaría incluso tener un hijo juntos”.

“Hubo un momento en el que lo vimos todo negro, y ni siquiera queríamos ayuda, pero ahora estamos mejor, y solo pensamos en salir adelante” asegura ella. David coincide con las palabras de su pareja y explica que ante una situación así “hay que tener constancia, fe y nunca tira la toalla. Proponerse unos objetivos y no parar hasta conseguirlos luchando día a día”.

La pareja no quiere terminar esta conversación sin dar las gracias a quienes han estado a su lado para acompañarlos, pues aseguran que la ayuda que han recibido también ha sido fundamental para salir adelante en esta etapa de sus vidas. “Agradecemos de corazón a todos los que nos han ayudado”, aseguran ambos.

La campaña La vida misma da a conocer a personas y colectivos vulnerables para entender mejor su situación

La campaña ‘La vida misma’, del área de Desarrollo Solidario de la Orden San Juan de Dios, se enmarca dentro de un programa de sensibilización a nivel estatal cuya finalidad es invitar a la reflexión y concienciar sobre las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad.  Romper estereotipos y aumentar la aceptación y el apoyo a la realidad de estas personas, para reforzar los vínculos sociales de estos colectivos con el resto de la sociedad gracias a herramientas participativas e inclusivas.

En este sentido, esta iniciativa busca cuatro objetivos: reducir la estigmatización que sufren las personas sin hogar, identificar y conocer datos de esta realidad y otras situaciones de vulnerabilidad, desmontar mitos y demostrar que estas condiciones son más habituales de lo que parece y también invitar a una reflexión que finalmente desemboque en pequeños actos y gestos que las ayuden de algún modo. La campaña cuenta con la subvención del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través de fondos del IRPF de la casilla de Otros Fines de Interés social de la declaración de la renta.