Desarrollo Solidario

Una respuesta a medida de la creciente situación de pobreza

Los comedores y economatos de la Orden en toda la Provincia Bética han visto duplicada su actividad por causas sociales derivadas de la pandemia, llegándose incluso a triplicar las cifras habituales en algunos de los centros

 

Rocío Arredondo

 

El Programa de Garantía Alimentaria de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios supone la quinta parte de toda la acción social que se lleva a cabo desde la Institución. Un programa que incluye dispositivos tales como comedores sociales en Sevilla, Granada y Ciempozuelos (Madrid), economatos en Jerez (Cádiz) y Almendralejo (Extremadura) y programas de entrega de alimentos como los que se desarrollan en Córdoba, Alcalá de Guadaíra y otras localidades.

 

Con la crisis social y económica derivada de la pandemia, estos dispositivos han experimentado un fuerte crecimiento de su actividad llegando a duplicarse el número de personas atendidas e incluso a triplicarse en algunos centros. “En los primeros meses del año, teníamos una afluencia media al comedor social de 90 usuarios al día”, comenta Ana Morilla, trabajadora social de Servicios Sociales San Juan de Dios de Sevilla. Durante los primeros meses de la pandemia rápidamente el centro duplicó esa cifra llegando a unos 170 usuarios por día, aproximadamente. Una cifra que se ha visto engrosada aún más en el último mes, tras el cierre de otro comedor cercano del centro de la ciudad por motivos de contagios de Covid19. “Ahora estamos en 250 usuarios diarios. En los diez años que lleva funcionando este comedor nunca habíamos tenido una afluencia de comensales tan masiva”, asegura la profesional sevillana.

Circunstancias parecidas están experimentando otros comedores y economatos sociales.

Según el director de Desarrollo Solidario de la Orden, Ignacio Romero, el X Informe 'El Estado de la Pobreza en España’, publicado recientemente por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), ha puesto de manifiesto que ni siquiera antes de la pandemia se había recuperado los niveles de riqueza perdidos tras la crisis de 2008.“La recuperación macroeconómica proclamada a partir del año 2014 ha quedado lejos de alcanzar de manera efectiva a las personas en peor situación”, explica.  

La cuarta parte más pobre de la población ha perdido un 10,4 por ciento de renta real y el resto ha perdido tres veces menos. En este sentido, los datos muestran la incapacidad económica de un amplio porcentaje de población para afrontar una crisis de la envergadura que produce la pandemia de la COVID-19. Y “ese efecto lo estamos notando en general en todos nuestros programas sociales y muy especialmente en los de Garantía Alimentaria y Urgencia Social”, afirma Ignacio Romero.

En el año 2019, un total de 11.870.000 personas, - el 25,3 por ciento de la población española-, vivía en riesgo de pobreza o exclusión social. Casos como los de Rosario, originaria de Nicaragua, que llegó a España en 2014 buscando mejorar sus condiciones de vida. “Al poco de llegar comencé a trabajar cuidando a un matrimonio mayor en Granada capital. Con la pandemia y el confinamiento, perdí el trabajo y he tenido que recurrir al comedor y a la Obra Social de la Orden Hospitalaria para salir adelante”, cuenta la nicaragüense.  

La Orden también está percibiendo un notable incremento de peticiones de pañales, potitos y otros artículos de primera necesidad, así como ayudas sociales para cubrir los recibos de la luz y el gas. “Los ERTE y los despidos de los últimos meses han dado otra vuelta de tuerca a la situación de pobreza en la que se encuentra ya el 25 por ciento de la población en España, según los últimos informes de Cáritas y otras organizaciones, lo cual nos llena de preocupación y nos hace temer que aumente aún más en los próximos meses”, cuenta el director de Desarrollo Solidario de la Orden.

Compromiso incansable del voluntariado

Con el deseo incansable de ayudar y garantizadas todas las medidas de seguridad, el voluntariado menor de 65 años –siguiendo las recomendaciones de las Plataformas de Voluntariado de España- fue incorporándose de manera paulatina desde el mismo mes de marzo empezando por los más jóvenes y siempre fuera de los circuitos asistenciales. Una implicación y un compromiso que la Orden agradece fervientemente y pone, aún más en valor, dado el panorama de crisis sanitaria que estamos viviendo.

El periodo de pandemia no solo ha destacado la implicación incondicional de los voluntarios habituales, también ha servido como punto de inflexión para incorporar a nuevo voluntariado que han querido contribuir activamente con la labor de la Orden.

En este punto precisa una especial mención la Obra Social de la Caixa que ha puesto a disposición de San Juan de Dios a sus voluntarios, reforzando aún más si cabe los lazos de unión entre ambas instituciones que trabajan de manera muy estrecha desde hace años.