Editorial

Hospitalidad en una sociedad “gaseosa” & “dictadura digital”

No sabemos si estamos en la sociedad líquida de Bauman, o más bien gaseosa y desestructurada. Pero es lo que nos ha tocado vivir, sin duda porque es fruto de nuestros propios comportamientos y acciones. Y además nos corresponde aceptarla con espíritu hospitalario porque estamos al servicio de la misma.

Algunos llegan a decir que esta situación que vivimos ha sido ocasionada por la falta de unas jerarquías estructuradas de manera que a la cabeza se le obedezca siempre. Y sin embargo, nos estamos empeñando en intentar una sociedad humana de igualdad. Otros agoreros, también llegan a afirmar que acarreará más el caos al querer ser todos iguales, cosa que no es posible.

Por otro lado, la globalización ha beneficiado a grandes segmentos de la población, pero también es el inicio de otra desigualdad creciente: ya que quien tiene los datos, tiene el poder; surgen los monopolios que parecen amebas come-cerebros y van dejando grandes espacios de marginados o de personas invisibles.

Si a todo este panorama sumamos que estamos en la era de la bioingeniería y la biotecnología, habremos de estar atentos para que puedan ser controladas y no lleguen a establecer ningún sistema dictatorial autoprogramado. Ya que podríamos caer en la dictadura digital por la invasión de la inteligencia artificial, que nos haga algoritmos tan personalizados, que nos entreguen a los poseedores de los big data. En este momento, la individualidad personal pasaría a ser ignorada y desapercibida: flaco servicio al progreso de la humanidad.

Menos mal que en San Juan de Dios nos apoyamos sobre los principios de la Bioética, que navegan entre la autonomía, la justicia, la beneficencia y la no maleficencia. En la actualidad, nos dejamos llevar de quienes siguen matizando y reflexionando sobre estos temas y nos movemos  hacia la dignidad e identidad de cada una de las personas; para ser con los otros o la consideración de la dimensión social; hacemos una llamada al cuidado y a la responsabilidad de cada uno consigo mismo y para con los demás; pero sabiendo que todos y cada uno de los profesionales y las personas a quienes prestamos nuestros servicios, somos vulnerables. Y tenemos sensibilidad y corazón.

Desde estas páginas, lo demostramos haciendo referencias a los foros de consenso en el encuentro de los comités de dirección; vemos que aún hay personas decididas a seguir a Juan de Dios y se consagran en la Hospitalidad; avanzamos en técnica y mejora de los tratamientos, haciendo uso de la terapia icónica y sus actuaciones en casos concretos; formamos buenos profesionales durante 25 años de Fisioterapia en la Escuela de San Juan de Dios; iluminamos la actuación asistencial o le damos un plus a nuestro estilo mediante la actuación del Saer y Jornadas de Humanización para aclarar términos y estilos, en definitiva; no olvidamos la salud mental que sigue siendo uno de los campos más marginados de la atención en nuestra sociedad del bienestar, entre otras cosas.

Abogamos por las posibilidades de humanizar el dolor y el sufrimiento, siempre y cuando ambos resulten inevitables. Y ahí se puede encontrar la labor que persigue la humanización del dolor y el sufrimiento en el mundo sanitario, desde una integración de todos y cada uno de los servicios constituyendo auténticos equipos asistenciales y terapéuticos.

Desde la revista San Juan de Dios, deseamos aportar un grano de arena a las fiestas de Navidad que nos congregan en estas fechas, intentando vivir el misterio desde las actuaciones concretas y manifestaciones de nuestro estilo de vivir, junto con los demás, haciéndonos unos con los demás como aquel Niño de Belén que supo abajarse a los hombres para, humanizándose, enseñar a humanizar. Y hasta cuanto se pueda, contribuir a que esta nuestra sociedad, no caiga en manos de la dictadura digital, que insensibilice su afectividad.