Editorial

El porqué de ser progresista

La izquierda siempre se apropia y se define como progresista. Ignoramos el porqué de esa muletilla o mantra, porque no hay razones para ello. Pues ‘no se puede progresar hacia la felicidad por medio de la acción política’ (B.F.Skinner, Walden II). ‘La extravagancia es el vehículo del progreso’ (F.J. Sáez de Oiza). ¿Será verdad?

En la sociedad las confrontaciones acerca de temas como la eutanasia, el matrimonio de personas del mismo sexo, el aborto, el pacifismo, la pena de muerte, la intervención estatal y otros muchos caen en el terreno de las ideas y afectan a la vida diaria. Hay una manera de comprender esa discusión de ideas y por qué dicha discusión no llevará a acuerdos fáciles. Pongamos nombres y tendencias.

Se dicen progresistas quienes apoyan esos matrimonios, el aborto, la eutanasia y en general propuestas de esta guisa. Y se llaman conservadores quienes tienen creencias opuestas y están en contra. Ambos hablan diferentes idiomas. Ambos tienen hipótesis en extremo diferentes. Tienen diferencias en los puntos de partida y de llegada. Una de esas diferencias es la definición de libertad.

En los discursos públicos, es frecuente hablar de ser de izquierdas, ser de derechas o ser ambidiestros (ambidextros) en el ámbito político. Ha habido algunos autores sensatos que han dicho que ser de derechas o de izquierdas es ser hemipléjico.

 (Tomamos la definición de hemiplejia de la RANM en su DTM de 2011:

1  s.f. [CIE-10: G81] Parálisis de un hemicuerpo. Puede ser proporcionada, cuando la parálisis es igualmente intensa en la cara, el miembro superior y el miembro inferior, o desproporcionada, cuando predomina mucho en un segmento sobre otro…).

Como hay mucha confusión en el ambiente, existen autores que se han pronunciado y nos pueden ayudar a matizar. Y así, F. Ayala llega a decir que los intelectuales somos muy reaccionarios, y son más reaccionarios los que presumen de progres. O como indica E. Warren, mucha gente considera que las cosas que hace un gobierno por ellos son progreso social, mientras que las que hace por otros es socialismo. Matiza M. Delibes denunciando que el progreso comporta -inevitablemente, a lo que se ve- una minimización del hombre. Y acaba la “faena” T. Heyerdahl apuntando que el progreso es la habilidad del hombre para hacer complejo lo que es sencillo…

En San Juan de Dios, nos importa ser defensores de la vida, de la dignidad de la persona, y no mirar las cosas solamente con un ojo, izquierdo o derecho. Implica centrarse en la dignidad de la persona y, de ahí, la acogida de enfermos y necesitados; el respeto de la vida humana (la vida como bien fundamental); la protección de las personas con alguna discapacidad; el promover la vida en las situaciones de pobreza; la obligación y límites en conservar la propia vida; el deber de no atentar contra la vida de otros; los deberes en orden a los recursos de la biosfera; la promoción de la salud y lucha contra el dolor y el sufrimiento; el deber de la educación sanitaria; la opción preferencial por los pobres; la eficacia y la buena gestión… (cf. Carta de identidad, 4.1-4.4)

En consecuencia, ‘cuando no hablemos en clave de malos y buenos, de tú y yo, esa cosa de pensar tan dualmente que es España (en los toros, sol y sombra; en política, sí o no, izquierda o derecha…), con los matices de los grises, la obra se habrá completado’ según manifiesta Juan Genovés. Porque el progreso empieza por la creencia de que lo necesario es posible; no puede haber otro progreso auténtico que el interior, el progreso material no es nada, para J. Green. Porque ‘la principal tarea del hombre en la vida es darse nacimiento a sí mismo, llegar a ser lo que potencialmente es’ (E. Fromm).

Estas páginas de la revista San Juan de Dios, no están en la línea de ser progresista o conservador, pero reflejan el uso de las nuevas tecnologías, señalan los avances que va incorporando. En San Juan de Dios, somos acogedores y hospitalarios con cuanto nos va llegando y pueda ser provechoso a la humanización en hospitalidad. Estamos con los invisibles de la sociedad, y con aquellos que precisan de hospitalidad, porque todos somos vulnerables y todos nos necesitamos en un momento u otro.

Además, como las fechas nos exigen, compartimos y nos felicitamos en la próxima Navidad.