Editorial

La eutanasia no es la solución

«Cuando el diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo». La expresión “vuelta la burra al trigo” o "vuelve la burra al trigo" se usa para manifestar hartazgo y fastidio frente a algo que se repite numerosas veces, sin que el interlocutor enmiende un ápice su discurso; incluso insiste cuando se ha dado por zanjado el asunto.

Este parece ser el rictus que contagia a nuestros políticos. Y ahí estamos una y otra vez con el tema de la eutanasia: argumentos a favor, en contra; debates y manipulaciones de día y de noche… Por escrito, con audiovisuales, con películas y expresiones en las redes sociales para todos los gustos y caprichos.

Y a San Juan de Dios no se le escapa el tema ni sus riesgos, como puede comprobarse en las publicaciones y manifestaciones tanto privadas como públicas. Recordemos algo, ya que hay términos en conexión directa.

Nos declaramos defensores de la Calidad de vida como percepción subjetiva de un individuo de vivir en condiciones adecuadas. Abogamos por la Dignidad en el Proceso de Morir, de acuerdo con los deseos del enfermo y su familia, y libre de dolor y de sufrimiento evitables para ambos.

Acompañamos, desde San Juan de Dios, los momentos de Sufrimiento que cualquier persona pueda padecer, cuando experimenta un daño físico o psicosocial, o teme que suceda algo percibido como amenaza para su integridad y pueda carecer de recursos para abordarlo.

  • Sea sufrimiento psicológico: Ocasionado por pensamientos, recuerdos, anticipaciones que elabora nuestra mente; o bien por emociones que fluyen dentro de nuestro ser, como el resentimiento o la envidia.
  • Sea sufrimiento espiritual: Percepción de un mal causado en nuestra dimensión espiritual, es decir, por un hecho que vulnera o perjudica nuestro sistema de valores, de creencias o de ideales.
  • Sea sufrimiento existencial: Percepción de un mal subjetivo que tiene lugar a propósito de una situación límite, la experiencia del vacío existencial, la muerte de un ser querido, el fracaso, el dolor, la enfermedad, la proximidad de la propia muerte. Es una profunda Crisis de Sentido que genera la experiencia del desamparo o abandono vital.

Respetamos las Voluntades anticipadas como proceso en el que una persona mayor de edad, capaz y libremente, manifiesta previamente su voluntad para que ésta se cumpla en el momento que llegue a situaciones en cuyas circunstancias no sea capaz de expresarla personalmente. Serían las instrucciones previas o testamentos vitales.

No estamos por la labor de colaborar y difundir el Suicidio Médico Asistido, que proporcione a un paciente los medios adecuados para que él mismo, en el momento que lo desee, ponga fin a su vida.

Tampoco estamos de acuerdo con la Eutanasia, o acto llevado a cabo por un profesional sanitario, que tiene por objeto terminar deliberadamente con la vida de una persona con enfermedad avanzada o irreversible, que padece sufrimiento que él vive como intolerable, y a petición expresa de éste.

Sí estaremos empeñados desde San Juan de Dios en trabajar por los Cuidados Paliativos como mejora de la calidad de vida de enfermos y familias que se enfrentan a los problemas asociados con enfermedades amenazantes para la vida, a través de la prevención y alivio del sufrimiento, por medio de la identificación temprana y la evaluación y tratamiento del dolor y otros problemas físicos, psicosociales y espirituales (OMS).

La revista San Juan de Dios trae continuamente testimonios que dan sentido a las vidas de cuantas personas se aproximan a nuestros centros y trata de ser vehículo de intereses para muchos que están construyendo un estilo de hacer y de evangelizar, desde la humanización que nos sensibiliza hacia los demás.

Y en línea de la Hospitalidad, trabajamos y, no nos aburrimos trayendo temas molestos, sino que aportamos soluciones viables y dignas de la persona, que constituye el centro de todas sus atenciones, como siempre traemos a estas páginas. La eutanasia no es la solución. Los cuidados paliativos son la opción progresista.