Editorial

Humanización-Hospitalidad & Calidad-Ética

En la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, los valores institucionales de hospitalidad, calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad han sido conceptualizados por la propia institución tras muchos años de reflexión. 
 
La hospitalidad, como expresión fundamental y central de la filosofía, el estilo y el patrimonio cultural y espiritual de la Orden, es la base esencial de nuestro servicio y de nuestra gestión y se expresa a través de la calidad. 
 
La calidad se traduce en respeto por todas las personas que acuden a nosotros o salimos a su encuentro. El respeto es, por otro lado, condición indispensable para poder actuar de manera hospitalaria en todo lo que tiene que ver con la acogida y el acompañamiento. Acoger con respeto al otro nos lleva a la responsabilidad, que resulta ser un criterio fundamental para nuestro servicio y gestión que no deja de ser un compromiso ético de la calidad humanizada. Desde esta responsabilidad se explica la dimensión o valor de la espiritualidad para guiar a cada persona en su búsqueda de significado, de trascendencia, incluido el ámbito religioso. La hospitalidad es, pues, el valor fundamental y central de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y a su vez se multiplica en bastantes valores, que a su vez se subdividen en función de las circunstancias.
En nuestro caso contamos con un camino de décadas de valores compartidos. Podemos cerrar ciclos conmemorativos, pero no cerramos nuestras puertas a practicar la hospitalidad-misericordia con calidad-ética. Que resulta que llegan a confluir en las metas y los métodos.
 
Es nuestro estilo en San Juan de Dios y no distinguimos las obras de misericordia corporales de las espirituales, porque nuestra aproximación al hombre es integral y holística. La concepción dualista no nos vale. Es la persona el centro de nuestros desvelos y preocupaciones.
 
La hospitalidad-acogida en San Juan de Dios implica apertura y dedicación al otro; escucharlo y hacerle espacio en nuestro corazón. Un espacio en el cual se sienta aceptado tal y como es. La acogida-hospitalidad exige saber estar próximo al otro, cuidar del otro. Es preciso que se dé una presencia, destruir las barreras culturales, superar prejuicios étnicos y religiosos, derribar muros y límites que hemos construido para separarnos del prójimo. La proximidad de la Navidad como tiempo propicio nos enseña a acoger.
 
También estos días festivos y conmemorativos de Navidad y Año Nuevo, nos sirven para saber y reflexionar “cómo es” nuestro método de aprendizaje y comprender “cómo se hace”: observemos el episodio de Jesús con doce años en el templo de Jerusalén. Jesús escucha y pregunta. Su modo de estar, y por consiguiente, de enseñar es escuchar y preguntar. 
 
Nuestra sociedad se desentiende de los demás. Para San Juan de Dios y para sus centros, no. Saber advertir fraternalmente es respetar la libertad que se ejercita en aceptar o no una corrección, siempre con una finalidad terapéutica y de acompañamiento en el dolor y sufrimiento. La delicadeza, la sonrisa, la cortesía son características para hacerla. Nunca parecerá una acusación, sino más bien un gesto lleno de humanidad, de amor. Y en estas páginas de la revista lo manifestamos explícitamente con ejemplos a admirar y a seguir.
 
En San Juan de Dios insistimos que estamos comprometidos con la misericordia, ya que tiene una fuerza incalculable. Y la misericordia-hospitalidad, la humanización-ética y la calidad siguen vigentes un año más y las seguiremos practicando en el nuevo 2018. Es nuestro estilo y no queremos cambiar porque acompañamos a muchos y funciona bien.