Editorial

Hospitalidad cuántica

“La realidad cuántica se puede resumir en un lema bien sencillo: lo que vemos cuando observamos el mundo parece ser esencialmente diferente de lo que es

[Sean Carroll (2020). La zorra y las uvas. Los mundos cuánticos y la realidad oculta del universo. Barcelona: Pasado & Presente].

 

La mecánica cuántica nos obliga a enfrentarnos a esta profunda brecha entre lo que vemos y lo que es. Resulta cierto que ya estamos hablando de éxito, liderazgo, conciencia, tacto, yoga, alimentación, cosmología, psicología, mente, gloria, perdón, teología, felicidad, poesía, docencia, fe, amor, y tras cada uno de ellos añadimos cuántico o cuántica. ¿Por qué no podríamos hablar de Hospitalidad cuántica?

 

Vayamos a lo nuestro. Tenemos muchos escritos sobre la Hospitalidad, y están muy bien pero, ¿qué se cuece entre bambalinas en la Hospitalidad? Es lo que nos interesa, no tanto lo que se ve, -y de ello es buena muestra cuanto se comenta en esta revista de San Juan de Dios-, sino lo que queda detrás, oculto y que no vemos, porque hay que afinar los instrumentos de percepción para captarlo.

 

Tal vez hasta el momento habremos hecho una epistemología de la hospitalidad: lo que conocemos y estamos demostrando en apariencia en nuestras obras apostólicas. Pero todavía nos falta reflexionar sobre cuál es la ontología de la misma: qué es exactamente.

 

Tenemos motivos para estar satisfechos de cuanto hemos sido capaces de destilar sobre la Hospitalidad de las Primitivas Constituciones, del libro de Espiritualidad y de la Carta de Identidad, no tanto de las propias Cartas de Juan de Dios, y menos del Evangelio. Para lo cual necesitamos los ojos de águila de san Juan Evangelista.

 

Hemos trabajado bastante en cuanto observamos sobre la Hospitalidad, nos falta concretar en qué es realmente la Hospitalidad. Ya que está en continuo proceso de cambio: no es estática, ni lineal, no es corpuscular sino ondular, no es una órbita sino que es una función de onda que invade todo. Por eso también hablamos del valor transversal que llamamos Hospitalidad, que invade el resto de los valores, pero ¿qué es, cuál es la esencia que tanto apreciamos y de la que hablamos continuamente sin llegar a concretar su elemento nuclear?

 

Hospitalitem es la palabra latina para "amistad por los huéspedes", de donde deriva directamente su significado. “En griego antiguo la palabra que se usa para designar al huésped, al invitado, y la palabra que se usa para designar al extranjero, son el mismo término, xénos” (George Steiner). “Sed amables con los forasteros, ya sea que provengan de Turquía, Japón, Persia, Rusia, China o de cualquier otro país del mundo. Ayudadles a que se sientan como en su propia casa, y procurad que sus vidas sean un poco más agradables. Pues esta bondad ayudará a que sean mejores” (Abdu'l-Bahá). “La hospitalidad es más grande que recibir a la Shejiná, la Presencia de Dios” (Rabino Najman de Breslov).

 

La Hospitalidad es relación con otro, es encuentro, con obligaciones y responsabilidades; la Hospitalidad es acogida, es universal, todos somos huéspedes y anfitriones, se mueve en el anonimato; un huésped es representante y embajador de otro; se fija en el diferente, acepta la discrepancia; es sagrada, respeta el misterio que envuelve al otro que llega o puede llegar; el extraño puede representar a Dios; la Hospitalidad rompe el confort de las rutinas; es un acontecimiento imprevisible e incontrolable; el encuentro en Hospitalidad es único e irrepetible como cualquier acto de servicio; no tiene un huésped universal sino uno concreto y único; la Hospitalidad es encarnación y humanización (cf. Espiritualidad 50-52 y Carta de Identidad 2.2.2).

 

Jesús y todos los sabios de la antigüedad relativizaron toda confesionalidad establecida ya que a menudo la confesionalidad supone un obstáculo para la experiencia. Cuanto más profunda sea la experiencia, mucho más grande será la Misericordia. El conocimiento de la unidad personal nos lleva a vivir un amor incondicional: amor que significa estar en armonía con todos. La armonía es la gran ley cósmica (Cf. Eladi Freixa, 2020). Y la Misericordia es la Hospitalidad-acogida.

 

En definitiva, una actitud hospitalaria frente a la vida, acogiendo cuanto se nos presenta.  Tenemos una gran oportunidad para transformar el mundo en un sitio mejor, donde se nos permita pensar con paz. Hay que actuar, no hay otra alternativa. Y en las comprometidas páginas de San Juan de Dios se traen bastantes e ilustrados ejemplos concretos que son el trasunto (imitación exacta, imagen o representación) de la Hospitalidad.