Entrevista

Lorenzo Esma: “La información y la transparencia son herramientas clave para usuarios y familias en casos de emergencia”

Rocío Arredondo

SAN JUAN DE DIOS. La Ciudad San Juan de Dios se constituye como un centro de atención integral a personas en situación de dependencia por discapacidad con intervención sociosanitaria y de educación especial. ¿Cómo se consigue desarrollar la actividad diaria de los centros de manera plena en el entorno actual?

LORENZO ESMA. Nuestro reto es saber adaptar de manera responsable nuestros servicios a un elemento disruptivo como la COVID-19 sin renunciar a la calidad y la humanización y en ese sentido, nuestros profesionales están dando el cien por cien. Nuestro plan de contingencia intenta dar respuesta a todas nuestras características como centro integral para ofrecer la mayor seguridad tanto a usuarios como a trabajadores. Este plan es un elemento vivo que vamos adaptando a las normativas, lo que nos está permitiendo gestionar la incertidumbre de manera eficaz.

SJD. ¿Qué protocolos se han implantado para la vuelta a las aulas de los alumnos del Colegio de Educación Especial?

LE. Hemos extremado las medidas higiénicas y preventivas, además de cumplir con todos los protocolos establecidos para minimizar riesgos. Además de la toma de temperatura, lavado de manos, higienización de elementos de apoyo e higienización de mochilas, trabajamos con ocho grupos de convivencia estable divididos en 4 clases, con no más de 6 alumnos y hemos reducido el uso de las zonas comunes. También hemos nombrado un coordinador COVID que vela por el cumplimiento de las medidas preventivas y coordina las acciones ante los casos sospechosos.

 

SJD. La iniciativa ‘Abrazo seguro’ surgida en los centros de Las Palmas está siendo clave para mantener el contacto personal. ¿En qué consiste y qué está suponiendo para usuarios y familiares?

LE. Gracias a la creatividad de nuestros equipos surgió esta iniciativa con el fin de aliviar la falta de contacto personal. A través de un elemento que interponía una barrera física entre el residente y su familiar se posibilita ese abrazo tan esperado.  La respuesta fue muy positiva y los familiares entendieron la utilidad de esta medida para garantizar la seguridad. Previamente, se hizo un trabajo con nuestros residentes a través de juegos y ejemplos para que asimilaran la medida de la forma más natural posible.

SJD. ¿Con qué nivel de implicación se está trabajando con las familias de los usuarios en esta coyuntura?

LE. La información y la transparencia son herramientas clave en casos de emergencia. Con las familias de los residentes en la Ciudad San Juan de Dios, que han visto alteradas las visitas de sus familiares hemos intentado sustituir el contacto físico por videollamadas y llamadas periódicas e información constante sobre el estado de salud de su familiar. Algo que ahora, pese al contacto presencial, se está manteniendo. Para las familias de las personas que se encontraban en casa se elaboraron manuales de ayuda, llamadas de control semanales y se establecieron acciones de refuerzo online para incentivar a los usuarios. En estos casos el nivel de implicación de la familia ha sido fundamental ya que han sido ellos los que han hecho de maestros, de fisioterapeutas, de psicólogos… También hemos ofrecido ayuda a través del servicio de acompañamiento telefónico “Estamos Contigo”.

 

SJD. Una parte fundamental de la labor que realiza la Orden parte de la colaboración con otras entidades y organismos locales. ¿Qué nivel de coordinación están teniendo el centro con su entorno?

LE. En el caso de nuestro programa de Alimentación Básica para familias en situación de vulnerabilidad estamos coordinados con el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canarias. Con la pandemia se acordó hacer la entrega en las instalaciones del consistorio para evitar aglomeraciones y que la ayuda llegara directa y empezamos a trabajar, además, con el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. Otras entidades y empresas como el Banco Santander, la Red Solidaria de Bankia, Binter, JTI Internacional, AMFM… y entidades públicas como la Dirección General de Dependencia nos han ayudado también con sus aportaciones logrando más de 45.000€ para nuestra Obra Social en los últimos meses.

 

SJD. La Orden se encuentra rehabilitando un edificio para transformarlo en un recurso asistencial para personas con gran dependencia a causa de patologías de salud mental. ¿Con qué objetivos nace este proyecto?

LE. Tenemos mucha ilusión con este proyecto, ya que supone salir de la infraestructura actual de la Ciudad e iniciar este recurso residencial tan especial en el barrio de Zurbarán. Dada la necesidad en la isla en este ámbito, el Cabildo de Gran Canaria nos pidió ayuda. Gracias a la cesión de un antiguo seminario menor por parte de la diócesis y la ayuda económica del Cabildo, se está rehabilitando integralmente el edificio. Esperamos poder abrir esta residencia, que contará con 60 plazas, durante el primer semestre del 2021.

 

SJD. Otro de los proyectos de la Orden en Las Palmas es la creación de un dispositivo de Atención Temprana que permita ampliar el ámbito de servicio a los menores y sus familias. ¿Qué necesidades se han detectado en la población?

LE. En Gran Canaria hay una creciente necesidad de atender a la población infantil de 0 a 6 años con trastornos en el desarrollo o en riesgo de padecerlos, unos 600 niños. Nuestros equipos interdisciplinares y nuestra experiencia de más de 20 años en este ámbito nos permiten dar respuesta y colaborar con la Administración en esta línea. Crearemos una unidad en el centro de la ciudad, otra en el municipio de Ingenio y la tercera, en la propia Ciudad de San Juan de Dios, llegando a atender de entrada a unos 100 niños al mes.