Entrevista

Laura Rozalén: “Como sociedad nos falta humanizar el arte del buen morir”

La Comisión de Cuidados Paliativos que preside la enfermera Laura Rozalén se ha creado recientemente para que las personas que están cerca de ponerle el punto final a su biografía puedan morir en la que ha sido su casa: el Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos. Los profesionales que forman parte de este equipo velan por que los cuidados paliativos sean un derecho de todos y evitan que los estigmas de la enfermedad mental provoquen una atención paliativa escasa en las fases finales de la vida de los residentes del centro.

 

 

Sandra Melgarejo

 

SAN JUAN DE DIOS.- ¿Cuál es la situación de los cuidados paliativos en España?

 

LAURA ROZALÉN.- A pesar de que están adquiriendo una gran importancia, solo se atiende a menos de la mitad de los pacientes que se encuentran en situación de recibirlos, según datos de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL). Está costando generalizarlos y hacerlos llegar a toda la población.

 

SJD.- ¿Y en el caso concreto de las personas con enfermedad mental?

 

L.R.- Hay pocos estudios que planteen la actuación a seguir para brindar cuidados paliativos de calidad a personas que sufren una enfermedad mental, pero la escasa literatura al respecto desvela que existen diferencias a la hora de brindar cuidados paliativos a personas que tienen una patología psiquiátrica frente a quienes no la padecen. La presencia de estigmas y prejuicios en la enfermedad mental provoca una atención sanitaria pobre y escasa en las fases finales de la vida. El personal sanitario debe tomar conciencia de la importancia que supone recibir una atención paliativa de calidad y, para ello, se necesita una formación adecuada y especializada. 

 

SJD.- ¿Con qué fin se ha creado la Comisión de Cuidados Paliativos del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos?

 

La Comisión de Cuidados Paliativos está formada por diferentes profesionales: enfermeros, auxiliares, médicos, psicólogos, agentes de pastoral… Uno de nuestros principales objetivos es sensibilizar y humanizar a los profesionales en este ámbito. La misión de la Orden de San Juan de Dios es evangelizar el mundo del dolor y el sufrimiento a través de una asistencia integral a los enfermos y necesitados, y nuestro modelo asistencial se caracteriza por poner al paciente en el centro del cuidado. Así, nuestros principios y valores promueven una muerte digna, acompañando, tranquilizando y sin sufrimiento, velando por la dignidad de la persona con enfermedad mental en el proceso de morir.

 

SJD.- ¿Qué pacientes demandan esta atención?

 

L.R.- Son pacientes que han pasado prácticamente toda su vida en el centro y que, al llegar a un estado de terminalidad, también están con nosotros sus últimos días. Es decir, mueren en la que ha sido su casa durante tantos años. A mí me gustaría fallecer en mi casa, tranquila. A ellos también y así evitamos los traslados a lugares desconocidos, algo que es todavía más perturbador para las personas con trastornos psiquiátricos o discapacidad intelectual. Aquí velamos por la dignidad de su persona y les acompañamos en el proceso de morir.

 

SJD.- ¿Cómo están las familias de los residentes en este proceso?

 

L.R.- Por lo general, lo que más necesitan es alguien que esté a su lado. Es importante que sepan que no están solos y que la comunicación sea fluida. Pueden pasar todo el tiempo que precisen con los residentes y se les facilita todo lo que esté en nuestra mano. Los cuidados paliativos no solo abarcan al enfermo, sino también a su entorno, porque cuidando a la familia cuidas al paciente.

 

SJD.- ¿Por qué crees que la muerte sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad?

 

L.R.- Porque nos falta humanizar el arte del buen morir. Incluso la mayor parte de los sanitarios huye de la muerte. No concebimos, sobre todo los médicos, no poder curar. Pero tenemos que ser conscientes de que, aunque no se pueda curar a una persona, sí se la puede cuidar. La muerte asusta, pero es un proceso natural: igual que nacemos, morimos; y es algo que solo sucede una vez en la vida. Hay que marcharse de la mejor manera posible, sabiendo que hemos vivido y que estamos cerrando nuestra biografía. Es complicado, evidentemente, pero los cuidados paliativos ayudan en este sentido. Hay que cuidar para vivir hasta el final. La muerte es un tabú porque nadie quiere morir y evitarlo es uno de los objetivos en el ámbito de la investigación. La muerte no entra en los planes de la mayoría de las personas y sociedades, y no se contempla como un proceso de la misma vida.