Formación

El síntoma que te priva del placer de comer

Imagina que no pudieras disfrutar de una comida con tus amigos o que ir a cenar con la familia fuera una penitencia. Eso es lo que sufren los afectados de disfagia orofaríngea, un síntoma de muchas enfermedades que impide tragar el bolo alimenticio apropiadamente y que acarrea problemas en la alimentación y psicológicos. Afecta a pacientes de todas las edades, desde bebés a personas mayores, y detectar los síntomas a tiempo y seguir una dieta apropiada puede ser clave para poner en marcha medidas para su adecuado tratamiento. 

Javier Tomás

El Hospital San Juan de Dios de Tenerife acogió el pasado diciembre las I Jornadas de Diagnóstico Precoz y Soporte Nutricional en el Paciente con Disfagia Orofaríngea. Los objetivos del encuentro fueron, entre otros, arrojar luz sobre esta poco conocida enfermedad y aprender de la mano de expertos las técnicas para su rápida detección, los materiales empleados y las distintas alternativas de tratamiento nutricional en un ámbito práctico y dinámico.  

La cita incluyó tres ponencias ofrecidas por profesionales del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital San Juan de Dios de Tenerife. La doctora Isabel Mascareño Pérez habló sobre el diagnóstico precoz y soporte nutricional en el paciente con disfagia. Las enfermeras, Nieves Caracena Castellanos y Demelza Farrais Luis, abordaron asuntos como la detección y recomendaciones, además de casos prácticos. Y para finalizar, la dietista, Xiomara Acebedo Rodríguez, realizó un taller práctico sobre alimentación adaptada al paciente con disfagia.   

La deglución es un proceso fisiológico complejo de control neuromuscular que implica una coordinación de movimientos, voluntarios e involuntarios de diversas estructuras, para facilitar el transporte de alimentos y líquidos desde la boca hasta el estómago, a través de la faringe y el esófago, evitando la laringe en consonancia con las vías respiratorias. Los afectados de disfagia orofaríngea no pueden llevar a cabo este proceso, por lo que puede causar desnutrición y, a falta de seguridad en la deglución, puede afectar al sistema respiratorio. Suele padecerlo personas con problemas neurológicos y puede llegar a ser mortal, por lo que un rápido diagnóstico y la puesta en marcha de tratamientos eficaces son clave para poner en marcha medidas para su adecuado tratamiento. 

 

El diagnóstico

El primer paso para diagnosticar la disfagia es hacer un historial clínico completo. Los signos de alarma pueden ser pérdida de peso, regurgitación nasal, dolor al tragar o antecedentes de infecciones respiratorias. Se realiza una exploración física apropiada, es decir, facial y cervical. Se valora la posición de la cabeza y se comprueba el estado neurológico y cognitivo del paciente. Luego se le pasan varios cuestionarios validados internacionalmente para aproximarse al problema.

Si el paciente tiene una puntuación superior a tres en los cuestionarios, el siguiente paso es realizar el Método Clínico Volumen Viscosidad (MEC V-V), un método sencillo y validado que selecciona el volumen y la viscosidad del bolo alimenticio más seguro y eficaz para que el paciente degluta. En este proceso se preparan distintas texturas con agua, miel, néctar o pudin, a 5, 10 o 20 mililitros. Su objetivo es conseguir la textura y el volumen adecuado para la correcta respiración y nutrición del paciente.

Finalmente, mediante una videofluoproscopia, una exploración radiológica instrumental que complementa este tipo de estudios y que permite localizar la zona afectada por la disfagia y las alteraciones funcionales que den lugar a ella. Se muestran todas las fases de ésta, desde la masticación y preparación del bolo, la eliminación de residuos, aspiraciones, hasta la medición de los tiempos deglutorios.

La nutrición del paciente es otro elemento fundamental y de obligada consideración. Siguiendo las normas establecidas por la resolución sobre Alimentación y Atención Nutricional en Hospitales del Consejo Europeo, se hace una valoración y evaluación según las necesidades de cada individuo para proporcionarle los nutrientes necesarios, en las cantidades adecuadas, de forma eficaz y segura para evitar problemas respiratorios. Estas medidas van desde la adaptación de la dieta oral hasta la alimentación artificial de tipo integral por sonda.  

Sensibilización sanitaria

Isabel Mascareño espera que sea la primera de muchas otras jornadas futuras donde poco a poco se vayan implicando todas las partes afectadas. Las jornadas tuvieron como finalidad sensibilizar al personal sanitario del hospital para desarrollar los métodos apropiados de tratamiento en este tipo de pacientes, y estuvieron dirigidas a médicos, enfermeros, rehabilitadores, dietistas, endocrinos, logopedas, otorrinos y neurólogos que están de algún modo cercanos o implicados en esta materia.