Formación

Cuando la dimensión espiritual de la persona llama a la puerta de la atención sanitaria

A lo largo de nuestra vida, especialmente en momentos de enfermedad o de duelo, las emociones y los sentimientos nos desbordan, trastocando nuestras necesidades y haciéndonos reflexionar sobre nuestra existencia. Es en estos momentos en los que la dimensión espiritual de la persona cobra protagonismo y reclama ser atendida también en el ámbito sanitario. Este nuevo escenario de atención integral y humanizada ha llevado al Hospital San Juan de Dios del Aljarafe a organizar un foro de debate en torno al papel de la espiritualidad en la sanidad actual.

Esther Parejo

El Hospital San Juan de Dios del Aljarafe ha reunido a 150 profesionales procedentes de distintos puntos del país y ámbitos de actividad en unas jornadas para debatir sobre el abordaje de la inteligencia espiritual y emocional en el ámbito sanitario.

Bajo el título “Hacia la Asistencia Integral: Cuidando con Sentido” este foro tiene como objetivo potenciar la humanización de la asistencia a través de la atención integral, cuidando la dimensión espiritual del paciente. Para ello el hilo conductor ha sido la espiritualidad, en su ámbito más amplio, no necesariamente ligada a creencias o confesionalidad alguna así como su influencia en el ámbito sanitario, desde distintas perspectivas: social, antropológica, histórica o asistencial, a través de la voz y la experiencia de profesionales de reconocido prestigio como son Francesc Torralba, Francisco Alarcos, José Luis Bimbela, Salvador Casado y Mercedes Vacas.

Para el profesor Torralba, director de la Cátedra Ethos de la Universidad Ramon Llull, los humanos son seres espirituales por naturaleza y además, “estamos asistiendo a un cambio de paradigma que nos exige la atención espiritual de la persona en el ámbito sanitario”.

Por su parte Francisco Alarcos, catedrático en la Facultad de Teología de Granada, comentó cómo a lo largo de la historia se ha dado importancia o bien a curar el alma, en íntima relación con códigos éticos y morales de entonces,  o bien a curar solo del cuerpo cosificando a la persona diluida en los avances científicos y en la tecnificación sanitaria. “Aún estamos pendientes de una reconciliación entre el alma y el cuerpo, entre la espiritualidad y la corporeidad ya que históricamente se han abordado por separado”, afirmó Alarcos.

Pero para saber cuidar con sentido, para saber cuidar la dimensión espiritual, la parte emocional de la persona que es atendida, es preciso saber cuidar de nosotros mismos, y  para ello José Luis Bimbela, doctor en Psicología y máster en Salud Pública, brindó durante su intervención unas valiosas nociones sobre control emocional aplicables no sólo en el ámbito  profesional sino personal, bajo la premisa de que “si no gestionamos bien nuestras emociones, difícilmente podremos ayudar a los demás”.

Las jornadas también contaron con la participación de Salvador Casado, médico de Familia y muy conocido en redes sociales por su blog ‘La consulta del Doctor Casado’, quien afirmó que   en enfermedades serias y crisis vitales,  el que padece necesita sentido y es en esos momentos en la que su dimensión existencial se pondrá de manifiesto. “Nuestros pacientes se hacen determinadas preguntas sobre lo existencial que si no somos capaces de responder harán que éstos busquen salida fuera del sistema sanitario, en medicinas y terapias alternativas”.

Por último Mercedes Vacas, directora de enfermería del Hospital San Juan de Dios de Palma de Mallorca, explico cómo ha integrado la Orden de San Juan de Dios esta dimensión espiritual en la práctica clínica y explicó que la atención integral a la persona contempla todo lo que puede afectarla “comporta atender los aspectos físicos y biológicos, los psicológicos, los emocionales y, por supuesto, los espirituales, y todo aquello que tiene que ver con su entorno, familiar, social, laboral.”

Este cuidado integral se canaliza en todos los centros de la Orden a través de los Servicios de Atención Espiritual y Religiosa gracias a la labor desarrollada por sus agentes, profesionales formados en el cuidado y el acompañamiento espiritual que se adaptan a la singularidad de cada centro y aportan su granito de arena a la humanización de la asistencia.