Inclusion social

Pioneros en el tratamiento de la inestabilidad emocional mediante imágenes

La terapia icónica nace en el Centro Asistencial de San Juan de Dios Málaga en el año 1999 y lo hace a partir de la observación de su autora, la psicóloga Soledad Santiago, de las principales manifestaciones de inestabilidad emocional que presentaban sus pacientes, sobre todo en los diagnosticados con trastorno límite de personalidad (TLP). Desde que surgiera dicha terapia hasta la actualidad, los pacientes hospitalizados reciben semanalmente sesiones de 75 minutos con el objetivo de que aprendan a regular sus emociones.

Verónica Fuentes

La psicóloga que imparte la terapia icónica en el Centro de Asistencial de San Juan de Dios en Málaga, Silvia Hurtado, describe que dicha terapia “consiste en la combinación de técnicas y principios procedentes de diferentes corrientes teóricas dentro de un nuevo modelo terapéutico que trata la inestabilidad emocional desde lo biológico, psicológico y social”.

La realidad de estos pacientes altamente sensibles e inestables es compleja y se aleja de los estereotipos que los encasilla como enfermos mentales. Muchos de ellos no son capaces de regular sus propias emociones y presentan dificultades en sus relaciones cotidianas, en la toma de decisiones o en el aprendizaje de sus propios errores. Por ello, la acción de las instituciones y los expertos se vuelve crucial a la hora de enseñarles a manejar sus vidas y funcionar con normalidad en el plano familiar, social y laboral.

Desde la Orden de San Juan de Dios en Málaga luchan por ofrecerles una mayor calidad de vida a estos pacientes y una de las herramientas que utilizan es la terapia icónica, dirigida tanto a los propios beneficiarios del programa como a sus familias.

Las imágenes como punto clave

La psicóloga Silvia Hurtado explica que el uso de imágenes facilita el procesamiento visual y emocional de los contenidos de la terapia a través del hemisferio derecho del cerebro y refuerza la información explícita que llega al izquierdo a través de las palabras. La durabilidad del programa depende de la motivación y la participación de los pacientes pero el programa completo suele completarse en unos 6-8 meses.

“El objetivo de la terapia icónica es que los usuarios adquieran habilidades para controlar la frustración y reducir los impulsos potencialmente negativos para su futuro”, apunta. Uno de los elementos que caracteriza a este programa es el uso de imágenes para representar principios y técnicas que proceden de diferentes modelos teóricos desde un enfoque integrador. En Terapia Icónica se combinan sesiones de grupo, individuales y multifamiliares dentro de un programa intensivo que dura entre cuatro y seis meses, lo que facilita su aplicación en la práctica clínica. Las imágenes que componen dicha terapia, 35 en total, comprenden fotos, dibujos y figuras geométricas de colores cuya valencia emocional es neutra y que se relacionan con características propias de las personas inestables.

Aspectos como la frustración, la depedencia emocional, la impulsividad, las creencias erroneas, el aislamiento, la baja autoestima o la falta de ilusión por la vida se refuerzan desde uno o varios iconos, todos ellos conectados entre sí a modo de red de manera que el paciente puede ir pasando de uno a otro con facilidad. El profesional consigue que “el paciente asocie los iconos con situaciones personales reales y vea su problema con perspectiva a través del razonamiento socrático”, comenta.

Los profesionales trabajan directamente con ellos ayudándoles a “descubrir sus necesidades con el fin de que puedan priorizar objetivos y sentir que pueden alcanzarlos sin rendirse, aunque no sea a la primera ni al 100%”, sostiene Silvia. “Además, durante las sesiones individuales, los pacientes aprenden a escoger el icono más apropiado para cada ocasión de manera que al alta, los pacientes son bastante autónomos y solo requieren alguna sesión opcional de seguimiento”.

La terapia icónica suscita interés más allá de nuestras fronteras

Los profesionales que pueden impartir este tipo de tratamiento deben estar habilitados y haber realizado previamente un curso compuesto por tres niveles. Una primera parte introductoria, un segundo nivel basado en la aplicación práctica de las nociones aprendidas y un último estadio compuesto por una serie de casos supervisados.

La psicóloga que imparte la terapia, Silvia Hurtado, asegura que muchos expertos de otras ciudades españolas utilizan algunos de sus iconos basándose en el libro de la autora Soledad Santiago sobre este tipo de tratamiento, publicado por primera vez en 2005 y cuya quinta edición revisada se encuentra disponible en librerías especializadas. Además, países como Francia, Noruega y Perú se muestran realmente interesados en las bases que sostienen este tratamiento y en los beneficios que aporta a los pacientes que presentan TLP.

Por otro lado, es importante destacar que, aunque el libro está enfocado para aquellos profesionales de la salud mental que quieran conocer de manera más detallada los principios y beneficios de la terapia icónica, son muchos los pacientes que recurren al mismo como apoyo o recordatorio una vez que han recibido la terapia.

Por último, Hurtado informa de que próximamente se publicará una guía práctica para profesionales con ejemplos reales y consideraciones específicas acerca de este tratamiento único y pionero que imparte el Centro Asistencial.