Infancia

Acción y compromiso en las calles de la capital grancanaria

La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria se colmó de solidaridad con la participación de la población en la Cuestación Anual de San Juan de Dios. Un año más, la Orden Hospitalaria acercó a la ciudadanía la labor que realiza por las personas y colectivos más desfavorecidos.

Nerea López

Un equipo de 200 colaboradores se distribuyó en las 44 mesas petitorias (diez más que el año pasado), que en cada uno de los distritos de la capital grancanaria informaron y solicitaron colaboración para la Ciudad de San Juan de Dios. La recaudación irá destinada a culminar las obras de adecuación del segundo edificio del Colegio de Educación Especial, entre otros proyectos sociales del centro.

Además, se suman a los objetivos de este año el dar continuidad a la provisión de alimentación básica a las 120 familias en riesgo de exclusión que atiende el centro Ciudad de San Juan de Dios, becas de comedor y transporte, programas de rehabilitación y mini pisos, becas de residencia, estancias en la escuela infantil y financiación para el huerto y el vivero. Los fondos recaudados se destinarán también a la mejora del control postural de los pacientes y a la cooperación internacional.

El hermano superior, Rafael Cenizo, explica que “gracias a esta acción solidaria, el centro lleva muchos años ofreciendo una mejor calidad de vida a los usuarios y a sus familias, pues la sociedad grancanaria siempre se vuelca en la tarea de ayudar a los que más lo necesitan”. Con estas palabras quiso agradecer la colaboración e interés de todas las personas que se acercan a la realidad del centro a través de estas campañas.

Las mesas de la cuestación permanecieron operativas entre las 8:30 y las 14:30 horas del viernes 5 de abril y, además, en centros comerciales como Hipercor, El Corte Inglés, Los Alisios y Las Arenas, las mesas estuvieron solicitando el apoyo durante todo el horario comercial. Todo ello fue posible gracias a las Damas, el voluntariado del centro, el equipo de trabajo, la colaboración externa y a un amplio grupo de alumnas y alumnos de nueve centros educativos de la ciudad.

El centro

La Ciudad San Juan de Dios de Las Palmas de Gran Canaria atiende a la población infantil con trastornos en el desarrollo o riesgo de padecerlos a través de programas de Atención Temprana y a niñas y niños con discapacidad en su Colegio de Educación Especial. Además, cuenta con unidades como la de rehabilitación, un centro de día y una residencia para personas adultas con problemas de salud mental y discapacidad.

El objetivo del centro es lograr el mayor grado de autonomía de sus usuarios así como de integración social, mediante la desestigmatización de la enfermedad mental y la discapacidad. Un proceso para el que, como apunta el hermano Superior, “es necesario el compromiso de la sociedad en la inclusión plena de estas personas”.

Homenaje a los hermanos Aurelio y Rogelio

La Ciudad San Juan de Dios de Las Palmas de Gran Canaria inauguró el pasado 15 de marzo el Paseo de los Hermanos Aurelio y Rogelio, ubicado en la vía principal de acceso al centro. El superior de la Ciudad, Rafael Cenizo O.H., llevó a cabo el acto de inauguración, que contó con una bendición.

El centro de la Orden Hospitalaria brinda así un homenaje a Aurelio Vives y Rogelio Mesa, dos de los hermanos que más tiempo han permanecido en el centro y a quienes se les dedicó, durante la celebración del evento, la lectura de un poema escrito por el hermano Juan Marrero. En un emotivo gesto, Pedro, conductor jubilado que durante años acompañó al hermano Aurelio en sus conocidas rutas para pedir colaboración, descubrió la placa con el nombre del paseo.

Poema

 

Ha surgido una opción,

Que hoy se va a realizar,

Queremos dejar mención,

De hermanos en este lugar.

Llegaron como pioneros,

A esta obra que iniciaba,

Con su labor consiguieron,

Los recursos que faltaban.

 

Muchas jornadas sin pausa,

Con el sudor en la frente,

Recorrieron casa por casa,

Pidiendo ayuda a la gente.

 

Estaban siempre dispuestos

Para salir, adonde fuera.

A subir y bajar escaleras,

Con su talante modesto.

 

Se encaminaban a fiestas,

Para indagar qué recogían.

A veces: verduras frescas,

Otras: legumbres y judías.

 

Transitaron escampados,

Para solicitar más ayudas.

Volvían con gofio amasado,

Y algunos racimos de uvas.

 

Los centenares de niños,

Que en este hogar había.

Solicitaban mayor cariño,

Por parálisis y minusvalía.

 

Las religiosas que llegaron,

Para abrir nuevos talleres,

Les prepararon y educaron,

A las niñas para ser mujeres.

 

Esos Hermanos ya se fueron,

Viven un eterno peregrinaje.

Aquí hoy, rendimos homenaje,

Al dedicarles este paseo.

 

Desde mi balcón - 15 - III - 2019

Hermano Juan Marrero