Integración

Cultivando inclusión y autonomía en equilibrio con la naturaleza

Más de 40 usuarios de la Ciudad San Juan de Dios de Las Palmas de Gran Canaria desarrollan a diario sus habilidades y capacidades cuidando del huerto, la granja y el vivero del centro

La realización de actividades en entornos que se encuentran en contacto con la naturaleza aporta grandes beneficios en forma de estímulos y satisfacción personal a quien las lleva a cabo, sin importar su edad. En el caso de las personas con discapacidad intelectual, además, permite fomentar autonomía personal, habilidades sociales, destrezas en el trabajo y contribuye a su bienestar físico y mental.

Víctor Ruiz

La experiencia de trabajar en la tierra y vivir en primera persona el proceso de crecimiento de una planta o un fruto, desde la plantación de la semilla hasta verla germinar y florecer, oliéndola y observando cada día los cambios en sus colores y formas, brinda alegría y un enorme grado de realización en la persona, desarrolla todos sus sentidos y supone una herramienta para mejorar su calidad de vida.

Desde 2012, la Ciudad San Juan de Dios de Las Palmas de Gran Canaria ha puesto en marcha programas de actividades relacionadas con el cultivo y el cuidado de plantas y de animales. Poco a poco, esta iniciativa, la motivación de los usuarios por participar en ella y el progresivo aumento de los residentes, además de fomentar la autoestima, generar mayores aptitudes y destrezas en los usuarios, han permitido el impulso en la mejora de las instalaciones, así como el aumento de sus dimensiones. En la actualidad, más de 40 adultos con discapacidad intelectual utilizan a diario este recurso.

De esta manera, como explica la directora de la residencia del centro, Carmen Peña, “lo que comenzó como el cuidado de un huerto urbano y de plantas en el vivero del centro, dio paso al cultivo de frutales, arbustos y plantas en una amplia zona exterior del mismo, donde se ha acondicionado el acceso y se han instalado un gallinero, corrales, riego por goteo y compostera”. En este sentido, apunta que “con la venta interna de los productos del taller, como hortalizas, plantas y huevos, se contribuye al mantenimiento del mismo”.

El contacto con las plantas y los animales tiene una clara función terapéutica, ya que promueve las relaciones interpersonales dentro de un entorno natural, proporciona una estimulación multisensorial y favorece la movilidad, la capacidad de atención y la voluntad por mejorar. Por otra parte, ayuda a establecer hábitos alimentarios saludables, con el posterior consumo de los productos del huerto.

A través de esta actividad, en palabras de Carmen Peña, “se busca que los usuarios adquieran destrezas relacionadas con el cuidado de plantas y animales, y que desarrollen autonomía en la realización de las tareas, identificando las herramientas de trabajo y seleccionando las necesarias para realizar la secuencia de acciones adecuada”. De forma gradual, van interiorizando una disciplina de trabajo, siguiendo un horario, aprendiendo a trabajar en equipo y cumpliendo con las normas de higiene.

Las tareas que realizan son muy variadas y completas. En el huerto y en el vivero se encargan de preparar la tierra, abonándola y removiéndola; plantar semillas, bulbos y esquejes; limpiar las malas hierbas; trasplantar; regar, y también son responsables de conservar las herramientas de trabajo en buen estado. Asimismo, en la granja dan de comer a los animales, empleando los alimentos adecuados en su cantidad necesaria; ponen agua en los bebederos; recogen y estuchan huevos, y limpian los corrales.

Cada uno de estos pasos supone un reto y una dificultad a vencer, y superarlos brinda una gran satisfacción y orgullo. Además, les sirve de motivación para continuar esforzándose y trabajando con responsabilidad, pues son conscientes de que están cuidando una vida.

Visitas de alumnos del Centro de Educación Especial y del Servicio de Rehabilitación Debido al gran interés que ha despertado este recurso del centro, este año se han empezado a organizar visitas a la granja por parte de alumnos del Centro de Educación Especial y de usuarios del Servicio de Rehabilitación. Además de las finalidades educativas y terapéuticas, los niños se divierten con esta actividad, pues tienen la ocasión de ver de cerca, tocar e incluso dar de comer a animales a los que, en ocasiones, solo conocían por medio de los cuentos y los dibujos animados, como gallinas, cabras y ovejas.