Palabras mayores

La emoción de compartir y volver a ser niños de nuevo

La Residencia de mayores San Juan de Dios de Granada acoge desde hace seis años los encuentros intergeneracionales en los que mayores y niños comparten tiempo, experiencias y momentos de aprendizaje para avanzar juntos.

Rocío Arredondo

      Los encuentros intergeneracionales son una gran oportunidad para realizar un intercambio de conocimientos, de experiencia de vida y de intereses. Con este objetivo, y conscientes de los beneficios de este acercamiento generacional, nacía hace seis años la idea de unir a niños y mayores en la Residencia de mayores San Juan de Dios, que ha seguido manteniendo estas actividades como parte importante de los valores añadidos que ofrece a sus usuarios durante el año.

Estos encuentros son también una manera de fomentar el envejecimiento activo y, de forma indudable, para el mayor el contacto con jóvenes y niños, supone un soplo de aire fresco que potencia la mejora del estado de ánimo de estas personas y les ayuda a rescatar sentimientos tan hermosos y necesarios como la esperanza o la ilusión. Los mayores, por su parte, son un pozo de sabiduría para los pequeños que reciben mucha información que no se encuentra en los libros y que a los mayores les encanta relatar porque mientras lo hacen, evocan recuerdos y hacen un gran trabajo de memoria o reminiscencia.

 “Estos encuentros hacen mucho bien en el estado de ánimo de los mayores. Aumenta su felicidad y les facilita muchísimo la expresión de sus emociones. Además, ayudan a superar prejuicios que ambas partes pueden haber creado y esto hace que se eliminen obstáculos de comunicación y acercamiento. Se crea un feedback muy productivo”, asegura la terapeuta ocupacional del centro de día de la residencia, Inmaculada Quirós.

     Amelia Ramírez, residente de 86 años y que lleva nueve en la Residencia San Juan de Dios, asegura que aprende mucho de ellos y que recibe todo eso con tanta ilusión como ellos le ofrecen, pero, sobre todo, estos encuentros suponen una enorme fuente de alegría: “Me emociona mucho su inocencia. Me trae recuerdos de mi infancia, las tardes de juegos con mis hermanas… Todo eso me hace temblar de emoción cuando los veo entrar. Sus padres deben estar muy contentos y orgullosos de ellos”, afirma emocionada.

Sin embargo, estas visitas no solo suponen algo especial para Amelia y sus compañeros de la residencia. “Cuando venimos aquí recordamos a nuestras familias y a nuestros abuelos, y nos damos cuenta de que a los mayores hay que cuidarlos y darles todo el cariño”, explica Julia, de 12 años. “Para mí, el venir significa que tenemos que ser más agradecidos con lo que tenemos y con la familia. Estos abuelos son felices con cosas tan sencillas como que le cantemos una canción, y a nosotros muchas veces se nos olvida el valor de las cosas más sencillas”, afirma María, emocionada.

Cuando se les pregunta qué consejo se darían entre ellas, lo tienen claro. Para Amelia lo importante es que sean buenos y respeten a los que le rodean, profesores y familia, y que jueguen y disfruten mucho de su edad. Para los niños, “que aprovechen lo que les quede de vida haciendo lo que más les guste, que sonrían y que no piensen en cosas dolorosas, sino en todo lo que les haga feliz”, aseguran los pequeños. “Nunca cambies, nunca dejes de sonreír y de transmitir esa alegría”, le pide María a Amelia.

Algunas de las actividades que se realizan dentro de este tipo de intervenciones con mayores, son ¿Conoces tu ciudad?, en la que se reúnen jóvenes y mayores en torno a una serie de preguntas sobre tradiciones, costumbres, orígenes de festividades locales, etc., estableciéndose una conversación fluida entre ambas partes en la que aprenden y comparten a partes iguales. 

“Periodos como la Navidad son también buen momento para encuentros intergeneracionales y charlar sobre el modo de celebrar estas fiestas en la actualidad y cómo era hace años, en qué ha cambiado, o hacer un Trivial navideño, en el cual se piden datos que serán más fácilmente de dar, unos por la gente joven y otros por los mayores, se entabla debate, diálogo…”, expone la terapeuta ocupacional del centro de día.

Dentro del fomento de estos encuentros entre generaciones, el centro cuenta, además, con un acuerdo de colaboración con Cáritas dentro del Plan de Educación Social de Cáritas. Una actividad que se realiza todas las tardes con grupos de niños que acuden, de manera voluntaria, acompañados con un profesor participando activamente en las terapias que se realizan con todos los residentes.