Pastoral

Resistiendo en un tiempo excepcional

En su libro La resistencia íntima, Josep Maria Esquirol manifiesta que el resistente no anhela el dominio, ni la colonización, ni el poder. “Quiere, ante todo, no perderse a sí mismo, pero, de una manera muy especial, servir a los demás”. “Existir es en parte resistir”. Muestra con claridad cómo la resistencia es confrontación con la “dureza de la realidad”, como la que nos vendrá tras la pandemia, una realidad que parece querer fragmentarnos, rompernos, disgregarnos, vulnerabilizarnos.[1]

 

         Esta situación que vivimos de limitación y de resistencia nos invita a tener en cuenta una serie de aspectos que nos pueden ayudar a nivel personal y en nuestras relaciones y labores del día a día:

 

1. Tiempo de parar.  Para así asumir la situación, no cayendo en el activismo del hacer por hacer, desnortados, sino tomando conciencia de nuestra situación, y de las personas que nos rodean, valorando las necesidades físicas, psicológicas, sociológicas y espirituales, de forma integral. Y realizar propuestas a esas necesidades, siendo lo más creativos posibles, siendo proactivos en los planteamientos. De esta forma, y con esta actitud, las dificultades se pueden convertir en un reto, y puede aparecer la esperanza y la ilusión. [2]

 

2. Nosotros también estamos necesitados. No somos súper hombres o súper mujeres. Los colaboradores que estamos en el campo socio sanitario somos humanos, y esta situación nos puede haber desbordado. Por ello, debemos cuidarnos y protegernos, por medio del acompañamiento, y del compartir nuestras situaciones.

 

3. Estamos ante una realidad cambiante, a la que no estamos acostumbrados. Lo que vale hoy, ya no es válido para la próxima semana. Por ello, con este tiempo nuevo hay unas actitudes a cultivar, que favorecen el día a día tan excepcional que estamos viviendo:

 

  1. ACEPTAR LA FRAGILIDAD: esta situación nos ha puesto de frente con nuestras limitaciones y fragilidades. Antes  el ser humano podía tener actitudes hasta de prepotencia. Ahora, se ha derrumbado toda esa armadura, y ha aparecido lo que somos. Conozcamos nuestras debilidades

 

  1. ACEPTAR LA INCERTIDUMBRE: esta nueva realidad que estamos viviendo nos está desmontando algunas bases de sustentación humanas, espirituales y/o religiosas que teníamos. Y nos está haciendo una invitación a vivir en la incertidumbre, con todo lo que ello supone de despojarnos de nuestras seguridades, y de “vivir a la intemperie”.

 

  1. SER FLEXIBLES: La flexibilidad nos permite ver la realidad con “otro color”. Y poder descubrir otros caminos antes no imaginados, siendo más creativos.

 

  1. SER AUTÉNTICOS: Ahora no vale esconderse detrás de una máscara, porque la COVID-19 nos la puede arrebatar de un plumazo, sobre la marcha. Es momento de dejar ser a lo más genuino de nuestro ser.

 

  1. SABER ACOMPAÑAR: Cuando acompañamos y cuando nos dejamos acompañar (ya sea físicamente o con ayuda de la tecnología) se genera una corriente afectiva, de cercanía, de complicidad y de fraternidad que no sólo aligeran las cargas, sino que ayuda a ver la realidad de forma diferente. Y espanta a la soledad.

 

  1. SABER COMPARTIR: al compartir, con sinceridad, con personas de confianza, las dificultades que se pueden estar viviendo por esta situación en la que estamos, permite llevar mejor el día a día. Una dificultad compartida, se reduce; una alegría compartida, se amplía.

 

 

  1. AGRADECER: con el agradecimiento nos volvemos a lo sencillo, a lo cercano, y a cultivar “otra mirada” más serena y profunda. Descubriendo otra realidad, con otra velocidad.

 

4. Debemos apoyarnos en nuestras raíces. En esta sociedad tan plural en la que estamos insertados, los creyentes caminamos con Jesús de Nazaret, tras Él. Viviendo desde el prisma de sus actitudes, y desde cada uno, se favorece la transformación de la realidad. Para ello, nos ayuda, en estos momentos que vivimos, contar con tiempos de silencio. “Es tiempo para hacer silencio, y entrar en la cueva del corazón”. (Xavier Melloni, SJ) Si este silencio lo nutrimos con la meditación, con la oración o con la contemplación, podemos obtener una gran recompensa.

 

 

Y, a modo de conclusión, dejémonos tocar por las palabras de Santa Teresa de Ávila:

 

 

Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta. […]

 

 

 

 

 

Fernando Javier Afonso Alonso

Responsable Pastoral Sector Salud Mental-Provincia Bética

Responsable SAER de la Ciudad de San Juan de Dios ( Las Palmas de Gran Canaria)



[1] FRANCISCO JAVIER DE LA TORRE. “LOS CONFINADOS. Manual de resistencia (para salir fortalecidos tras el covid-19)”. Cuadernos de ética en clave cotidiana. FUNDERÉTICA (Fundación Europea para el Estudio y Reflexión Ética). Editorial Perpetuo Socorro. Madrid. 2020.

[2] Ídem.