Reportaje

Nuestra razón de ser

Acoger y tratar con humanidad son valores que sustentan a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. La razón de ser de la institución es ayudar al más vulnerable y aportar a la sociedad lo que más necesita en cada momento. La aparición de la COVID-19 ha sido una gran prueba para todos. 

La pandemia de la COVID-19 ha supuesto para la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, un nuevo reto  al que se ha enfrentado con sus mejores armas: la Hospitalidad y la humanización. El confinamiento ha desencadenado situaciones difíciles a nivel social por la crisis económica derivada de la pandemia, e incrementado la demanda de los economatos, obras sociales y comedores de la Orden, que han aumentado también sus esfuerzos para hacer frente a las mismas. De igual forma, en los hospitales y residencias, el aislamiento al que obligatoriamente se han visto sometidos pacientes y residentes ha requerido también de un apoyo extra cargado de calidad y calidez en la atención. En este reportaje, se da voz a las personas que han recibido la atención y ayuda de alguno de los servicios de la Orden Hospitalaria: el económico, el social  o el asistencial pero, sobre todo y ante todo, la atención humana y solidaria de la familia hospitalaria.
 
Tamara Mena
Servicios sociales Hospital San Juan de Dios de Sevilla
“Estoy muy agradecida a los servicios sociales porque me han ayudado mucho con la rehabilitación de una de mis hijas. Son muy amables y cariñosas. Me ayudan en todo lo que necesito e incluso me orientan con todo el tema del papeleo y otras gestiones. Ahora, con el coronavirus, he necesitado ayuda del economato para mis hijas”.
 
María Concepción Arrogante
Comedor social Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos
“Hace un año que acudo al comedor social los fines de semana. Con el coronavirus he perdido mi trabajo y vengo diariamente. Recibo otras ayudas de la obra social como vales de productos de limpieza, del supermercado y la beca del comedor del colegio del niño. No hay palabras para describir todo lo que hacen aquí, es ADMIRABLE”.
 
Óscar Ceballos
Residencia de mayores San Juan de Dios de Sevilla
“Mi tía estuvo cinco años en la residencia y estamos muy contentos con el trato y el cariño hacia ella. Además, ha habido mucha comunicación con la coordinadora, Cristina, y el resto de profesionales. Todo el personal está muy implicado. Hay un gran nivel humano. Mi tía ya no está, pero deseo seguir colaborando con ellos”.
 
Ana Barragán
Voluntariado telefónico Hospital San Juan de Dios Aljarafe
“Estuve 21 días ingresada por COVID y a pesar de haber estado sola todo el tiempo, nunca me he sentido así. El trabajo de los voluntarios no está pagado con nada, sus llamadas me ayudaron mucho y también las de mi familia. Hablando por teléfono y haciendo sopas de letras se me pasaban más rápido los días”.
 
Francisco Banco
Obra social  Clínica Nuestra Señora de La Paz de Madrid
“Desde hace tres años recibo la ayuda del Banco de Alimentos de la Clínica Ntra. Sra. de La Paz. Somos tres personas en casa, con una niña de 13 años y estos alimentos que nos entregan mensualmente son un gran impulso para todo el mes. Irene, la responsable de la obra social se ha portado siempre muy bien con nosotros”. 
 
María José Serrano
Economato social San Juan de Dios de Almendralejo 
“Había empezado a trabajar, pero con la crisis del coronavirus me despidieron y se me vino el mundo encima. El apoyo del economato para mí es fundamental, sobre todo porque tengo un hijo celíaco y me ofrecen la oportunidad de comprar allí sus alimentos a un precio más asequible. Se preocupan mucho por nosotros y siempre están pendientes de en qué nos pueden ayudar”.
 
Matilde Oliva
Servicios sociales San Juan de Dios de Sevilla
“Yo sólo puedo ponerle un diez a la Orden Hospitalaria por lo bien que me tratan. Llevo desde el año 2013 acudiendo al economato y ya somos casi una gran familia. Las asistentes sociales siempre me ayudan en todo lo que necesito. Somos cinco personas en la familia y su ayuda con los alimentos es fundamental y más en estos últimos meses”. 
 
Marcelo Padrón 
Centro psicopedagógico de Tenerife
“Hace tres años que mi hijo entró en la residencia y le vemos muy feliz y contento. Hemos tenido una gran suerte. Durante estos meses afectados por la pandemia hemos hablado con él por teléfono y con videollamadas. Nuestra satisfacción con el centro es tan grande que no nos hemos preocupado en ningún momento”. 
 
Mary Paz Martín
Hospital San Juan de Dios de Tenerife
“Ha sido el mejor lugar al que mis padres pudieron acudir. Todo facilidades y un trato humano increíble. Gracias a todo el equipo y en especial al Dr. Félix Lahulla, que siempre me hizo sentir muy bien, informándome hasta los fines de semana y sin dejar de esforzarse. No tiramos la toalla, con eso me quedo para siempre”.
 
José María Loreto
Economato Obra Social San Juan Grande de Jerez
“Comencé recibiendo ayuda económica para pagar la factura de la luz y ahora estoy trabajando para ellos y también soy voluntario. Lo que más valoro es la humildad y la grandeza que tienen en San Juan de Dios y lo que aportan a las familias, tanto a nivel psicológico, como económico. Desde que estoy con los hermanos, mi vida ha cambiado”.
 
Matilde Oliva
Servicios sociales San Juan de Dios de Sevilla
“Yo sólo puedo ponerle un diez a la Orden Hospitalaria por lo bien que me tratan. Llevo desde el año 2013 acudiendo al economato y ya somos casi una gran familia. Las asistentes sociales siempre me ayudan en todo lo que necesito. Somos cinco personas en la familia y su ayuda con los alimentos es fundamental y más en estos últimos meses”. 
 
Marcelo Padrón 
Centro psicopedagógico de Tenerife
“Hace tres años que mi hijo entró en la residencia y le vemos muy feliz y contento. Hemos tenido una gran suerte. Durante estos meses afectados por la pandemia hemos hablado con él por teléfono y con videollamadas. Nuestra satisfacción con el centro es tan grande que no nos hemos preocupado en ningún momento”.
 
Gracia Macías
Ciudad San Juan de Dios de Alcalá de Guadaíra
“Mis nietos tienen discapacidad intelectual de diferente grado y están encantados asistiendo a la Ciudad de San Juan de Dios y a la escuela de verano. Los profesores son grandes profesionales que de forma voluntaria han venido a sacar a los niños durante el estado de alarma. Esperan con mucha ilusión que llegue el momento del paseo”. 
 
Tomás Santana
Ciudad San Juan de Dios de Las Palmas
“Mi relación con La Ciudad de Las Palmas de San Juan de Dios dura ya más de 30 años. Aquí atendieron a mi hijo con un trato de diez sobre diez. No hay palabras para expresar este sentimiento de gratitud. Colaboro en todo lo que puedo aportando mi tiempo, conocimientos y lo que necesiten. Entrar allí es recibir una gran sonrisa”.
 
Rosario Martín-Pacheco
Residencia San Juan de Dios de Antequera
“Recuerdo que, de pequeña, mi padre que era guardia civil llegaba destrozado y le susurraba a mi madre para que yo no me enterara. Ellos hacían como que no pasaba nada, pero yo sabía que sí. Esa sensación he tenido con esta pandemia, sobre todo cuando mi familia de repente no podía venir a verme. Los trabajadores están dando lo mejor de sí para hacernos felices y tenernos bien atendidos.”
 
José Fernández
Centro de acogida San Juan de Dios de Málaga
“El juego me llevó a perderlo todo: el dinero, la familia, mi casa y mi dignidad. Aquí (en el centro) he aprendido a saber escuchar, a ser paciente, a pensar en los demás y no ser egoísta, pero, sobre todo, he aprendido que si se tiene la voluntad suficiente, todo se consigue. Hemos vivido estos meses de pandemia como una familia, como la gran familia que es San Juan de Dios”.
 
José Ignacio Aguilar 
Centro asistencial San Juan de Dios de Málaga 
“Con la pandemia he salido ganando pues mi hermana y mi sobrino viven lejos y antes solo hablábamos por teléfono o email, pero ahora hemos podido hacer vídeollamadas. Esto me ha permitido verlos, algo que me ha puesto muy contento. La atención, en el confinamiento, ha sido tan cuidada como siempre. Lo más importante es el cariño con el que me tratan”.
 
Carmen Mato
Obra social Hermano Bonifacio de Córdoba
“Con el confinamiento no hemos podido salir de casa y nuestros principales recursos son la venta de chatarra, cartones y aceite usado para reciclar. Con los niños sin colegio, salir, incluso ahora, es más complicado, por eso necesitábamos una ayuda. Con esto no cubrimos todo el mes pero sí que es un alivio muy importante cuando se tienen ocho hijos y dos de ellos de pañales”.
 
Pilar Robles
Colegio de Educación Especial San Rafael de Granada
“No es fácil vivir en confinamiento sin los recursos necesarios con una niña con necesidades especiales. La familia somos sus pies y sus manos y nuestras medidas de prevención son aún más estrictas. Además, la desescalada no la podemos aplicar igual que el resto y es necesario tomar conciencia y sensibilizar sobre esto”.
 
Manuel Ruiz
Residencia de mayores San Juan de Dios de Granada
“Hay que aceptar lo que viene. Cuando empieza a llover, lo único que podemos hacer es coger un paraguas para resguardarnos. A mi edad (92) ya no da miedo nada, pero en mi situación asustan las exageraciones, la desinformación y el desacuerdo entre la gente. Si es por cuidar a los compañeros evito hasta ir a por el pan”.