Reportaje

El hospital de Sevilla incorpora el área de neuropsicología para adultos

Ofrece tratamiento rehabilitador y terapéutico a personas con daño cerebral adquirido o deterioro cognitivo para recuperar funcionalidades y preservar la memoria

Concha García

El Hospital San Juan de Dios de Sevilla ha incorporado la neuropsicología para adultos, un área desde donde se ofrece tratamiento terapéutico a personas con daño cerebral adquirido como consecuencia de ictus, traumatismos o lesiones tumorales; o con daño degenerativo debido al padecimiento de cualquier tipo de demencia o deterioro cognitivo leve.

Durante las últimas décadas, se ha comprobado que el tratamiento neuropsicológico es clave en la recuperación de pacientes con daño cerebral a la hora de recuperar la funcionalidad en el día a día. El neuropsicólogo del Hospital San Juan de Dios, Aarón Fernández del Olmo, explica que cuando existe un daño cerebral adquirido o degenerativo, el cerebro efectivamente no va a cambiar, pero si puede hacerlo la forma de funcionar si el paciente recibe estimulación para ello. “Hace algunos años, se creía que los niños que durante los primeros 5 años de vida no hablaban, ya no lo harían nunca. Hoy sabemos que no es así. Tenemos experiencia en el Centro de Atención Temprana de este hospital. Con adultos, ocurría algo parecido, pues se pensaba que trascurrido un año desde el diagnostico de una lesión cerebral, si el paciente no había recuperado las funciones, las había perdido para siempre. Y hoy podemos asegurar que sí puede continuar mejorando con la neurorrehabilitación adecuada”.

La estimulación como terapia contra la pérdida de la memoria

La Orden Hospitalaria ha apostado también por esta incorporación a su cartera de servicios para dar respuesta a las necesidades del envejecimiento poblacional. El cerebro, al igual que ocurre con el resto del cuerpo, cambia con el paso del tiempo. Como consecuencia de esos cambios, cambian también las funciones y pueden aparecer las demencias o el deterioro cognitivo leve, que son esas faltas leves de memoria que suceden al alcanzar una edad pero que no se diagnostican propiamente como demencias. Según Fernández del Olmo, “es habitual escuchar que cuando alguien alcanza la jubilación, abandonando las tareas que ha mantenido durante gran parte de su vida, se observe que ha dejado de estar tan activo como antes. Esto ocurre normalmente por la falta de estímulo, de actividad para el cerebro. De ahí, la importancia de evitar esa inactividad o de acudir a terapia neuropsicológica si se detecta una pasividad aguda asociada a síntomas de pérdida de memoria”.

Otros factores que intervienen en el deterioro cognitivo son el consumo de alcohol continuado o el aislamiento social. Durante los meses de confinamiento, muchas personas mayores han experimentado ese aislamiento, lo que ha acelerado procesos de deterioro cognitivo que ahora comienzan a llegar a las consultas de neuropsicología. “En estos casos, en los que el daño cognitivo es el esperable, empleamos tratamientos de estimulación cognitiva para retrasar el descenso y frenar en cierta medida que haya más pérdidas. En otros casos, cuando el daño cerebral es abrupto, procedente de un ictus, tumor, infecciones, etc., actuamos con rehabilitación neuropsicológica para recuperar las funciones que se han perdido súbitamente”, explica el neuropsicólogo del San Juan de Dios, que apunta que, los avances médicos han logrado aumentar la esperanza de vida de la población, y que con la neuropsicología “de lo que se trata es de dar más calidad a esa vida, más vida a esos años”.