Reportaje

La Residencia de Sevilla recrea Belén y sus paisajes desde la tradición

Allá por el año 92, el hermano Julio Galdrán, que era el superior de San Juan Grande, le pidió al hermano Manuel Armenteros que se encargara de montar el belén tradicional del centro. Ayudado por el hermano José Miguel Valdés y un colaborador, aquel año, en aquella tierra de tanta tradición belenística, se inició en este arte que ha hecho que, por cada una de las casas que ha pasado, haya dejado su impronta en estas fechas navideñas.

Desde aquel momento hasta ahora, cada año por Navidad, el hermano Manuel Armenteros ha montado al menos un belén, si bien es cierto que algunos años ha llegado a montar hasta tres, llamado por algunos centros que requerían de alguien tan diestro como este hermano.

El que está montando este año en la Residencia de Mayores San Juan de Dios de Sevilla es un belén tradicional, con edificaciones de estilo hebreo basado en las humildes construcciones de caña y adobe propias de Nazaret y Belén en el momento del nacimiento de Jesús, cuando eran aldeas de apenas 300 habitantes.

La proporción de las figuras con respecto a los edificios es algo fundamental para el hermano. “Que todos los elementos de la composición guarden armonía es esencial para que se considere un buen belén”, explica el hermano Manuel Armenteros, quien concede especial atención también a la perspectiva. “Por ello es importante no situar una figura de mayor tamaño que las demás en el fondo de la composición, porque no genera el efecto de profundidad pretendido”.

El agua, un elemento muy temido por los belenistas, es también fundamental en los belenes de Armenteros, quien se atreve con el río que atraviesa el pueblo o las fuentes. El fuego es otro elemento decorativo que no falta en sus nacimientos así como los cambios de luz propios del avance del día. En unos cuatro minutos se puede observar el ciclo del día completo.

Por último, cualquiera que haya visitado uno de sus belenes conoce la peculiaridad de la música que acompaña la exposición del belén pues, como él mismo explica, “la música es un elemento envolvente cuando alguien visita nuestro belén, por eso yo los acompaño de bandas sonoras épicas, que causan una sensación muy profunda en los visitantes”.