Rostros

Juan M. Arribas: “La actividad docente en el marco de la Orden aporta otro sentido al trabajo que realizas”

Siempre con una sonrisa. No importa cómo haya sido el día, e incluso la semana, o que el horizonte se adivine de un cierto tono gris, Juan M. Arribas, director a la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia “San Juan de Dios”, Universidad Pontificia Comillas, y gerente del Centro Docente “San Juan de Dios”, nunca pierde esa sonrisa que es una parte de su personalidad y que tanto motiva a quienes trabajan con él.

Raquel Lozano

Prudencia, discreción y profesionalidad, tres características que distinguen a este director que lleva veinticinco años ligado a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. “Me incorporé a la Escuela en el año 1992, aunque trabajé como auxiliar en el Centro de Salud Mental San Juan de Dios (en esos momentos “San José”) en el verano de 1984”, explica.

Este enfermero, que durante dieciséis años llevó a cabo su profesión en el contexto hospitalario, en centros de urgencias extra hospitalarias y también en atención primaria, siempre dedicó una parcela de su trayectoria a la docencia. Un ámbito, éste, que le ha “abducido” ya que, como él mismo señala, la enseñanza te da la oportunidad de difundir una forma de entender la asistencia a las necesidades de salud de la sociedad. “En ella se desarrolla un rol que permite extender al mundo profesional una visión que aporta sentido a la atención en el ámbito de la salud de las personas, familias y comunidad”, comenta. Y esto cobra aún más valor si se le unen los valores de San Juan de Dios. Para Juan M. Arribas, “la actividad docente en el marco de la Orden aporta sentido al trabajo que realizas”.

Algo especial que caracteriza la labor desarrollada en la Escuela es la oportunidad que ofrece a los estudiantes de acercarse de forma directa, durante sus prácticas en el Centro San Juan de Dios, a realidades como la discapacidad intelectual y los trastornos de salud mental. “Los lazos de afecto que establecen en la comunicación y el acompañamiento a los residentes les permiten erradicar falsos prejuicios y acercarse a la realidad de las personas que atienden”, explica el director del centro. Durante ese acompañamiento evidencian “una forma de hacer y de ser” que es promovida de forma transversal en el conjunto de las actividades docentes desarrolladas en la Escuela.

Los valores de los Hermanos de San Juan de Dios están siempre presentes y guían el modelo docente del centro. “La humanización, el acompañamiento, el respeto, la responsabilidad y la espiritualidad acompañan nuestro hacer y el de nuestros alumnos en los diversos ámbitos donde desarrollan su labor hospitalaria”.  “La integración de una atención centrada en la persona –añade- caracteriza a nuestros estudiantes durante su formación, y se hace evidente durante la realización de las prácticas en los servicios asistenciales donde las desarrollan posteriormente”.

Hace poco más de un año que este enfermero llegó a la dirección de la Escuela. Aunque su paso como jefe de estudios le ha facilitado el conocimiento de “lo académico”, la dirección supone abarcar otros aspectos como la gestión económica, los recursos humanos y la representación institucional.

A pesar de ello, no se olvida de los retos que se marcó al inicio: “Mejorar los estándares de calidad en la formación de nuestros estudiantes, y con ello poder satisfacer en mayor medida los nuevos perfiles que la sociedad requiere de los profesionales de la salud”.

Para el futuro, no tiene dudas: “Fomentar el desarrollo de estructuras de investigación que reviertan en transferencia de conocimiento a la sociedad en el ámbito de la salud, aspecto fundamental en la responsabilidad social que debe asumir la actividad universitaria”.