Rostros

Rosa Fijo: “Las familias de las personas tuteladas depositan una enorme confianza en nosotros”

Rosa Fijo lleva cinco años trabajando con personas tuteladas como directora de la Fundación Padre Miguel García Blanco. “Sentir que eres parte del proyecto de vida de estas personas te da fuerzas para seguir adelante y compensa los momentos de adversidad”, asegura.

Antonio Tabares

“Calidez para ejercer la tutela con cercanía y responsabilidad a la hora de tomar decisiones”. Esos son los dos valores fundamentales que Rosa Fijo destaca a la hora de trabajar con las personas tuteladas, una labor que desempeña al frente de la Fundación Tutelar Padre Miguel García Blanco, de la que es directora desde el año 2014. 

La fundación lleva más de quince años dedicada a la atención y cuidado de las personas que no pueden valerse por sí mismas. Una tarea que, pese a las situaciones complejas que en ocasiones se producen y que se superan “gracias al empeño y esfuerzo realizado por todo el equipo”, está llena de satisfacciones personales.

“Somos un gran apoyo y alivio para las familias de las personas tuteladas, que a su vez depositan una enorme confianza en la fundación y, por lo tanto, en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios”, asegura esta sevillana que desde muy pronto tuvo clara su vocación por el trabajo social.

“La mayor de las satisfacciones que puede tener la Fundación Padre Miguel García Blanco son los numerosos agradecimientos que recibimos de nuestras personas tuteladas y de sus familiares”, asegura. Para ella, ver las caras de emoción de los chicos cuando va a los centros a visitarlos, oírles gritar su nombre de alegría y sentirse parte del proyecto de vida de estas personas le da fuerzas para seguir adelante y “compensa los momentos de adversidad”.

Rosa explica que el principal objetivo de la fundación es promover la igualdad de oportunidades de las personas tuteladas respecto al resto de la sociedad, acompañando cualquiera de las acciones con hospitalidad y afecto. “Somos la familia que tienen y, como tal, ejercemos nuestra labor con la responsabilidad y el amor que requiere”, explica. Para ello, asegura: “Damos especial importancia al conocimiento de la persona tutelada, sus gustos, preferencias y aficiones, estableciendo una relación personal directa, cálida y cercana”.

De cara al futuro, Rosa Fijo reconoce que le gustaría impulsar nuevos proyectos con los tutelados que posibiliten su plena integración social, familiar y laboral. “Es uno de los retos que la fundación tiene por delante y para ello sería necesario disponer de un equipo más amplio”, indica. En este sentido, admite que aunque la sociedad en general cada vez está más concienciada y sensibilizada con estas personas, el problema se manifiesta ante la falta de recursos públicos por la escasez de plazas y ayudas.