Rostros

Enrique Caro O.H.: “Escribí sobre mi experiencia en Camerún para ayudar a mis hermanos en sus misiones”

Hugo González

El hermano Enrique Caro lleva más de 60 años en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Actualmente se encuentra en la residencia de Sevilla, ayudando en una parroquia. “Con 18 años sentí el deseo de seguir a Dios, aunque con un anhelo misionero en mi corazón”, explica.

Unas navidades, mientras buscaba su camino, visitó el belén del hospital de los hermanos de la Orden en Sevilla, en la avenida Eduardo Dato. Al ver a los niños en sus camas, algunos con escayola, otros jugando y saltando, pensó: “Esto es lo mío”.

El 8 marzo, festividad de San Juan de Dios, contactó con los hermanos e ingresó ocho años en Ciempozuelos. De ahí, le enviaron a Salamanca, donde estudió sacerdocio. “Una vez terminados mis estudios fui a Irlanda siete meses para estudiar inglés y prepararme para las misiones”, señala.

Luego permaneció 10 años en el Hospital de Nguti, en Camerún, y realizó con fervor su labor de misionero. Tras su paso por este país estuvo tres años en Papúa Nueva Guinea.  “Aquí, aparte de aprender mucho con esta nueva experiencia, compartí las vivencias de Camerún con mis compañeros y aporté todo lo que humildemente pude enseñar”, indica.

El hermano siempre ha disfrutado de la escritura y la investigación. Ha escrito algunos artículos periodísticos, en su gran mayoría sobre la vida y obra de santos. “En Camerún escribí un libro en inglés, basado en mis diarios, sobre mi experiencia en esta misión, para ayudar a los hermanos nativos y que tuviesen una idea de la fundación de la Orden en su país”, explica.

“Doy gracias a Dios por mi vocación y mi elección hospitalaria”, afirma el hermano, quien indica que “las vocaciones vienen de Dios y no de buscarlas en internet”.