Salud Mental

Este trabajo forma parte de mi vida

“Este trabajo es una parte de mi vida”, así de clara y con el rostro lleno de luz se muestra Silvia Uceta, educadora social de la Clínica Nuestra Señora de La Paz cuando le preguntas qué supone para ella trabajar en la Clínica. Tras más de diez años y medio dedicada a esta labor, su compromiso con los pacientes es tal, que puedes verla a cualquier hora trabajando con ellos y ayudándoles.
 
 
Raquel Lozano
 
De la misma forma de pensar son el resto de trabajadores “de lo social” que hay en el centro. Lidia Cortés, su compañera, asegura que durante estos trece años “los momentos más importantes de mi vida los he vivido aquí, con los hermanos y mis compañeros. Tanto lo bueno como lo malo”. 
 
Ambas hacen un equipo perfecto que se traduce en la complicidad que existe entre ellas y que se transmite a todos los residentes. Encuentran en este equipo de dos comprensión y cariño, pese a las dificultades diarias de cada tratamiento “que es muy difícil para ellos y para nosotras”, asegura Lidia. 
 
El trabajo de la educación social es muy complejo. Una fina línea lo separa de la animación sociocultural y hay que conocerlo bien para no confundirlo con la terapia ocupacional, que nada tiene que ver, pero no siempre se distingue con claridad. Tres profesiones que son de vital importancia en patología dual, trastorno mental y adicciones, entre otras. 
 
Como señala Silvia, “trabajamos mucho las dinámicas de grupo para mejorar las relaciones sociales, las habilidades personales y la resolución de problemas”. “Tocamos un poco de todo y es fundamental en nuestro trabajo escuchar y orientar en el día a día”, afirma. Entre sus funciones son muy importantes las dinámicas de grupo y ayudarles en una planificación semanal para tener un cierto control sobre su vida. Como define Lidia, “nosotras tratamos de empoderar a la persona, es decir, hacerles conscientes de que ellos tienen el poder de cambiar las cosas”. “Para ello intentamos que sean críticos y a través del videoforum les ofrecemos muchos elementos de reflexión”. “Es muy importante que se marquen objetivos y no perderlos nunca de vista”.
 
Establecer hábitos sanos
 
África Enciso, Tania Herrero y Rosa Bueso son el trío de ases que forman la terapia ocupacional del centro. Aunque sus residentes son diferentes y, por tanto, también sus terapias, tienen en común un mismo objetivo, fomentar la autonomía e independencia del paciente. “Buscamos actividades que les motiven para establecer hábitos y rutinas planificadas y que les permitan mantener una vida activa cuando salgan de la clínica”, explica Tania Herrero, que ya lleva dos años en el centro y es muy apreciada por sus compañeras. Uno de los retos a los que tienen que enfrentarse en pacientes agudos, sobre todo en el área de adicciones, es a hacer desaparecer los hábitos insanos como el no hacer nada, el aburrimiento, la dejadez… 
 
Rosa, que desde hace catorce años desarrolla su labor en la clínica, trabaja con personas que padecen alguna enfermedad grave crónica como la esquizofrenia, los trastornos de personalidad o la bipolaridad. Ella centra su labor en reforzar la autonomía “y en que encuentren el placer en los hábitos adecuados”. Las excursiones y los talleres de cocina, por ejemplo, son su mejor herramienta para proveerles de nuevas funciones y roles. 
 
África Enciso es de las más veteranas con 27 años de experiencia en el centro. Vinculada al área de psiquiatría, busca una estimulación continua, tanto física como intelectual, de estos pacientes “intentando recuperar la identidad perdida buscando lo que les gusta y les llena”, explica. “No podemos permitir que se nos queden acoplados en el sofá”, afirma. 
 
Para los ingresos por adicciones el trabajo fundamental se centra en los talleres. “En ellos se les enseña cómo trabajar, a tener paciencia, a cumplir unos horarios, a convivir con los compañeros y a respetar unas normas, entre otros valore”, nos puntualiza África. El objetivo es que vayan evolucionando de forma progresiva y usen los materiales con destreza. 
 
El centro de día de Patología Dual es el terreno de Tania. Allí se trabaja evitar las situaciones de riesgo estando fuera del centro mediante la planificación de rutinas y hábitos saludables duraderos en el tiempo. “Trabajamos mucho las relaciones personales con talleres de habilidades sociales, buscamos la diversión sana, la motivación para la realización de actividades…”. En definitiva “tener un control sobre la enfermedad para que la recuperación sea larga y evitar recaídas”, coinciden las tres. 
 
Todos podemos cambiar las cosas
 
Desde el área de animación sociocultural se hace un trabajo que completa y complementa el de la educación social. David Oreiro, Laura Martínez, Marta Díaz y Lucía Sánchez realizan este trabajo en prácticamente todas las unidades de la clínica Nuestra Señora de La Paz. 
 
Difícil separar ambas profesiones pero, como señala Marta, “la función del animador es integrar a la persona de forma grupal con el fin de buscar un desarrollo comunitario, buscando una transformación social y un desarrollo personas a través de la comunidad”. Como bien matiza Lucía, volcada en la unidad de infanto-juvenil, “el animador cede las herramientas mientras que el educador social es quien se encarga de pulirlas y adaptarlas a las necesidades individuales de cada persona”. 
 
En todos ellos se desprende una implicación que va más allá del trabajo en sí mismo. Como David, que predica con el ejemplo formándose continuamente e implicándose en distintos grupos de trabajo. “Lo que enseño en mi trabajo es lo que hago en mi vida personal. El animador promueve el ocio digno y el enriquecimiento personal, favoreciendo actividades de ocio, voluntariado y la realización de cursos sólo por el placer de aprender”, destaca. En la clínica se ocupa desde 2006 de la parte más activa físicamente, el deporte, y del desarrollo cognitivo con la animación a la lectura. “Uno de mis objetivos -explica- es educar en valores siempre enfocados hacia la convivencia, valores que tienen en desuso como la empatía, el respeto, la solidaridad…”. 
 
La creatividad también está muy presente en David, así como en el resto de sus compañeras, educadoras sociales y terapeutas ocupacionales. Las obras de teatro y decorados ideados por Laura y Marta, sin duda merecen un Oscar. Pero como todos ellos recalcan “este trabajo no sería posible sin el resto de personal de la clínica. Cada uno tenemos una responsabilidad y las reuniones y puestas en común con psiquiatras, psicólogos, enfermeros y auxiliares es, sin duda, el gran pilar que hace que todo nuestro trabajo se traduzca en resultados positivos, objetivo que compartimos todos, sea cual sea nuestra formación”.