Vivir el patrimonio

La belleza al servicio de la Hospitalidad

El Hospital San Juan de Dios de Granada afronta una nueva fase en su proyecto integral de restauración abordando uno de los espacios más simbólicos del edifico: la crujía donde se ubica la entrada principal al edificio.

Francisco Benavides Vázquez*

Desde que el edificio fuera cedido en su integridad a la Orden y, a pesar de siglos de ausencia de hermanos en él, la institución ha acometido diferentes proyectos de investigación, documentación, arqueología, mantenimiento y restauración de elementos estructurales y ornamentales. Todos necesarios desde el prisma administrativo y estructural para dar continuidad a los trabajos que se han ido sucediendo.

La nueva fase tiene como objetivo la consolidación y restauración de una parte del edificio cargado de historia y significado.

La crujía que acoge la portada y ofrece sus vanos a la fachada fue utilizada en sus orígenes como espacio cultual, siendo destinada en los primeros siglos a iglesia de este edificio con uso sociosanitario. El valor espiritual de este espacio era, pues, de suma importancia para la vida de los religiosos que regentaban el edificio y para los usuarios o pacientes que eran cuidados en él. Construida en la primera mitad del siglo XVIII la iglesia – hoy basílica - de San Juan de Dios, cobró un nuevo uso hospitalario optimizando los espacios al ganar altura al nivel de la primera planta. Es en este momento cuando se reordena la circulación de usuarios y se destina la puerta primitiva de la iglesia a entrada principal. El conjunto está compuesto por elementos de gran valor histórico, artístico e identitario. La portada en piedra gris de Sierra Elvira en cuyo vano principal apreciamos una imagen de la muerte de San Juan de Dios de rodillas con el crucifijo en sus manos. Las pinturas y frescos de la parte interior de la crujía y el artesonado de estilo mudéjar. Sin olvidar la capillita donde se rinde devoción a la imagen de Jesús de “Puerta Real” y la reja de hierro forjado regalo de Alfonso XVII.

 

 

Restauración integral de los valores que encierra el edificio

El Hospital San Juan de Dios de Granada es un monumental edificio con una prevalencia destacada en la trama urbana de la ciudad que no podemos resumir a metros cuadrados ni a un valor artístico e histórico. La Orden asumió con la aceptación de su cesión el compromiso de devolverlo a su esplendor y esto incluye sus valores.

Su valor social se reconoce desde sus inicios por la preocupación del mismo Juan de Dios de tener una Casa donde acoger a los que en el siglo XVI eran excluidos de cualquier recurso sociosanitario. Esto supondría la “primera piedra” para responder a esa necesidad de: “Un hospital más capaz para los pobres de Juan de Dios”. Y Granada se volcó en este proyecto, reconociéndose en su dimensión de comunidad en este edificio.

El valor religioso-devocional aparece en el Hospital San Juan de Dios desde que Juan de Dios comenzó a construirlo con una limitación y escasez de medios indescriptible, pero con un tesón y confianza en la Providencia desmedida. Granada vio al santo impregnando de santidad con su presencia aquellas piedras y argamasas. Tras su muerte, en escasos tres años empezó a prestar servicio el hospital. Una obra inacabada pero lo suficientemente avanzada para asistir a los enfermos al estilo del bendito. La ciudad de Granada nunca olvidó los comienzos de esta obra, ya que había colaborado activamente en su construcción. Era su templo, la Casa de Dios; donde residía lo más sagrado de la ciudad: sus pobres y desfavorecidos. Tal es su relación con los valores religiosos que, en 1664, se reposaron los restos de Juan de Dios en su iglesia para ser venerados gracias a la devoción popular.

El valor identitario del Hospital San Juan de Dios entreteje a la ciudad de Granada y a la Orden Hospitalaria. Dos realidades indisolubles que rivalizan en una permanente estima recíproca. La Granada de San Juan de Dios. La ciudad que vio nacer una obra de Dios que se extendió por el mundo a través de cientos de hermanos que, a lo largo de la historia han llevado por el mundo un nuevo estilo de cuidar. Granada es para la Familia de San Juan de Dios, la pequeña Roma. Hasta donde peregrinamos buscando nuestras raíces. Granada y concretamente este hospital son el corazón que inspira a la Orden.

¿Acaso el valor cultural del hospital no recoge todos los anteriores? Cuando el gobierno de España declaró a este edifico Bien de Interés Cultural en 1980 reconoció sus valores estéticos, artísticos. ¿Pero reparó en otros? ¿Nos vamos a quedar únicamente en los valores que encierren los frescos y pinturas de reconocidos artistas barrocos? La Orden Hospitalaria, generosa una vez más, no deja de considerar este edifico como la suma de múltiples valores que se cobijan bajo el valor de la cultura de un pueblo. Este edificio ha visto nacer y morir a los granadinos. Ha gozado y llorado a la vez. Ha sido testigo de la realidad que a todos nos iguala: la enfermedad, la limitación, la necesidad de acercarnos al otro para acogerlo “con palabras amorosas”.  Este edificio nació de Granada para Granada y quizá por ello, el azar para unos o la providencia para otros, haya querido que se haga justicia histórica volviendo a sus legítimos propietarios.

* Director del Archivo – Museo San Juan de Dios