Vivir el patrimonio

El Hospital Real y la iglesia de San Jerónimo, sedes compartidas de una histórica exposición

Julia Quirós Martín

En el año 1950 se celebró el IV Centenario de la muerte de San Juan de Dios en Granada, dando lugar a varios actos para conmemorar y celebrar dicho acontecimiento. El recorrido de las reliquias del Santo Fundador por el sur de España y parte de Portugal fue uno de los éxitos más reseñados.

Dentro de un ámbito más local también tuvieron lugar otras “manifestaciones juandedianas”, como la inauguración de las exposiciones iconos y bibliográficas. Esta segunda estuvo acogida por la Universidad de Granada y supuso la exposición de libros y documentos relativos a San Juan de Dios y a su Orden Hospitalaria. Se recogieron textos pontificios originales y fotografías de países como Irlanda, Canadá, África, Chile, Ecuador… Fue la primera vez que se juntó tanta cantidad de obras y testimonios materiales sobre la vida del santo. Era la primera vez que muchas de estas piezas se exponían en público, como la carta escrita por San Juan de Dios que se conserva en la Basílica, los originales manuscritos del proceso de beatificación y canonización y un libro de registro de enfermos del Hospital San Juan de Dios de Granada de 1566 que forma parte de las colecciones del Archivo de la Casa de los Pisa.

La exposición iconográfica inaugurada el viernes 13 de octubre de 1950 se mostró en la iIglesia de San Jerónimo de Granada y la prensa se hizo un gran eco de dicha muestra.  Constaba de dos secciones: una donde se expusieron innumerables piezas de arte referentes a san Juan de Dios, muchas de las cuales hoy en día forman parte de la colección permanente del Museo San Juan de Dios y otra sección donde a través de fotografías, gráficos y estadísticas se ofrecía el estado actual de las provincias españolas de la Orden Hospitalaria.

 

Las personalidades que acudieron a la inauguración fueron recorriendo las distintas secciones acompañados por las explicaciones del Hno. Rafael Mª Saucedo y comprobando así la vitalidad de la que gozaban 400 años después las obras del Padre de los Pobres, el inicio de la Orden Hospitalaria en el siglo XVI, su época de florecimiento a finales del siglo XIX, sus primeros pasos en el mundo internacional, etc.

La exposición que se celebró en la Iglesia de San Jerónimo fue muy completa, donde se llegó a exponer un mapamundi con luces, indicando los puntos donde había establecimientos de la Orden Hospitalaria, toda una novedad en la museografía del momento. Había también una sección destinada a mostrar la labor que los Hermanos hacían con los enfermos mentales, donde pudieron observar elementos destinados al culto religioso realizados por estos enfermos.

De entre las piezas artísticas que formaron la exposición iconográfica, había más de cincuenta lienzos que representaban diversos momentos de la vida del Santo, como los grabados  que ilustraron la primera edición de la biografía que escribió Manuel Trinchería y la cuarta edición de la que escribió Antonio de Govea y que actualmente recorren el patio de la Casa de los Pisa. Escenas de sus cuidados a enfermos y desvalidos, el incendio del Hospital de Granada,  obras que representan el tránsito del fundador de la Orden Hospitalaria y los retratos “más auténticos” de San Juan de Dios.

Entre estos lienzos destaca el tríptico realizado por el artista Marcelli Suzzi que representa a San Juan de Dios, San Agustín y la Inmaculada Concepción en el centro y, que actualmente se encuentra en la Sala Recibidor del Museo San Juan de Dios después de ser donado por el Papa Pio IX a san Benito Menni.

Obras de gran valor escultórico se sumaron a la muestra, como la Muerte de San Juan de Dios, de Jacinto Higueras, instalada a la entrada de la exposición y la conocida escultura del artista valenciano José María Ponsoda, que representa al santo junto con enfermos de todas las razas, símbolo de la universalidad de la caridad de Juan de Dios, que se muestra hoy en la Sala del Camino del Museo San Juan de Dios.

 

Además, se pudieron ver obras de artistas destacados como José Risueño o Mora y tallas de menor tamaño en marfil, madera o terracota de carácter barroco, que también representaban al Santo con un crucifijo en las manos y que actualmente se pueden ver en las diversas salas del Museo “Casa de los Pisa” o en otros Centros en la Provincia Bética de la Orden Hospitalaria.