Vivir el patrimonio

San Juan de Dios, destacada obra escultórica en una muestra malagueña

Una cuidada exposición sobre la figura y obra del escultor sevillano Francisco Buiza puede disfrutarse en Ars Málaga Palacio Episcopal durante todo el verano

Francisco Benavides Vázquez

Francisco Buiza nació en una familia numerosa en la ciudad de Carmona (Sevilla) el 23 de abril de 1922. Se formó con los salesianos de su pueblo hasta los trece años. A temprana edad y en este ambiente académico comienza a despertarse su interés y sensibilidad por el mundo artístico. En plena adolescencia se traslada a Sevilla y comienza a trabajar como tallista de la madera con Francisco Vélez Bracho al tiempo que cursa Dibujo y Modelado en la Escuela de Artes y Oficios. Este es el arranque de una dilatada carrera artística reconocida ya en vida y desarrollada principalmente en el ámbito escultórico religioso.

Esta muestra articula su discurso expositivo en cuatro grandes etapas:

1.- Formación y búsqueda [década de los 50]

Las primeras obras de esta etapa de su vida seguirán los modelos clásicos y atemperados de su maestro Sebastián Santos, considerado por la crítica como el moderno continuador de la escuela sevillana del siglo XVII. En 1954 abre su taller independiente en la Casa de los Artistas, en el barrio de Feria. Obrador que utilizará durante toda su vida. El final de esta etapa se caracteriza por un momento de búsqueda en la que también recibiría la influencia de las obras de Juan de Astorga, Antonio Susillo, Castillo Lastrucci y Antonio Illanes, pues no en vano era un hombre curioso.

2.- Ensayo de un estilo [década de los 60]

Ruptura con las formas del maestro Sebastián Santos y continua búsqueda y ensayos constantes tratando de construir su estilo propio, no exento de la influencia de los afamados autores del siglo XVII a los que admiraba como Martínez Montañés, Juan de Mesa, etc.

Una de las aportaciones más personales de Buiza a la imaginería del siglo XX son las figuras de los querubines, angelitos y Niños Jesús en todas sus versiones.

3.- El artista vehemente [década de los 70]

Reafirmación y madurez en los presupuestos mentales y formales que él ya consideraba que conformaban su estilo: vehemencia y explosión desgarradora en sus Cristos contrapuesta a la ternura que era capaz de demostrar en sus figuras infantiles o en la belleza idealizada de sus imágenes de dolorosas.

Buiza en esta época aumentará  el barroquismo heredado y lo transmitirá  mediante fuertes contrastes que aplicará en sus soluciones  anatómicas y  también mediante el alarde  en la resolución de los  detalles, con  profundos claros y oscuros. La habilidad en el dominio del trabajo de la madera y en el control que ejercía de todas las técnicas:   la talla ornamental; el dorado; la policromía; el trabajo de la arcilla;  o las técnicas del vaciado.  

Todo ello queda más que patente en todas las obras labradas en éste prolífico periodo de su vida. La mayoría de ellas no dan las claves de su personalidad creativa, y  entre ellas están las piezas más importantes de su producción.

4.- Plenitud y Serenidad [década de los 80]

El maestro en ese momento se encontraba en plena madurez intelectual y ya comenzaba a ser consciente de las conquistas que con su obra había conseguido durante su carrera. Pero no era un hombre  acabado, al contrario estaba lleno de ilusiones; su espíritu se había aplacado y era consciente que necesitaba iniciar la búsqueda de nuevas formas, con una mirada más sabia que entusiasta, hacia soluciones más serenas e idealizadas, aunque éstas  proviniesen  de una mirada  hacia el pasado. Pero sin afán alguno de copia. Contemplando la obra  más  como una idea o filosofía, la guía que le  podría llevar a la consecución de su ideal de Cristo crucificado… Objetivo  que quería conseguir antes de que terminase su vida. 

El tránsito de San Juan de Dios de la colección de la Orden Hospitalaria en el Museo San Juan de Dios “Casa de los Pisa” de Granada. Y el Cristo de la Humildad de la hermandad homónima malagueña, son el único testimonio que nos queda de su etapa de absoluta madurez,  etapa lleno aun de anhelos e ilusiones, de un sencillo maestro  que necesitaba y quería comenzar a reinventarse. Desgraciadamente esta etapa fue muy corta, pues fallece en el año 1983.

Dos hombres sensibles y una obra culmen

La imagen de San Juan de Dios se reinterpreta magistralmente por el Comisario de la exposición, sus diseñadores y organizadores en conjunto. Con acierto hacen uso de una museografía donde se alinean la disposición de la pieza, la iluminación, y la fotografía histórica de su ejecución, que ampliada envuelve la obra descubriendo el gesto encantado de su autor.

Fray Ernesto Ruiz, hermano de San Juan de Dios, mecenas de la obra, conectó en un momento especial con Francisco Buiza. Su contacto, conversaciones y apreciaciones compartidas “parieron” una obra cumbre en la iconografía de San Juan de Dios que a la vez catapultaba a Buiza a la altura máxima de la escultura sevillana de la década de los ochenta. Hoy esta pieza puede verse habitualmente en el Museo San Juan de Dios de Granada, gracias al acierto, valentía y sensibilidad de dos hombres que los unió el sentido compartido de la belleza como elemento que nos acerca a Dios.

Datos de la exposición:

13 de julio al 16 de septiembre 2018

Horario: 10:30 a 21:00 horas

Lugar: Ars – Malaga Palacio Episcopal

Coordinador institucional de la exposición: Miguel Ángel Gamero

Comisario: Juan Manuel Miñarro

Gestión y coordinación: Gonzalo Otalecu e Ignacio Castillo

Para saber más:

Benavides Vázquez, Francisco. Tránsito de San Juan de Dios del imaginero sevillano Francisco Buiza. En: Juan Ciudad, nº450, 2000

Martínez Leal, Pedro Ignacio. Francisco Buiza: escultor e imaginero (1922-1983). Guadalquivir ediciones. Sevilla: 2000