Un compromiso con la recuperación más rápida del paciente

E.C.

Cuando un paciente llega al hospital para ser operado, lo que quiere es volver lo antes posible a su casa tras haber resuelto su problema de salud.  Y ese es el objetivo principal del programa que acaba de poner en marcha el hospital San Juan de Dios de Tenerife, que gracias a ‘Rapid Recovery’ quiere mejorar la atención y reducir de forma considerable el tiempo de recuperación de aquellas personas que necesitan ser intervenidas para implantar una prótesis de rodilla o de cadera.

 

Para que este objetivo sea posible, en el hospital tinerfeño se están poniendo en marcha toda una serie de protocolos que se inician hasta dos semanas antes de la operación y que permiten que el paciente esté desde el principio informado y formado para que el proceso sea más sencillo, eficaz y que pueda regresar a su entorno en pocos días después de pasar por el quirófano, disminuyendo además el tiempo de rehabilitación.

“La idea es comprometer e involucrar más al paciente en el proceso, para lograr una recuperación más rápida cumpliendo una serie de requisitos”, indica Manuel Cuadra, traumatólogo del hospital de San Juan de Dios en Tenerife, que explica que este programa se ha iniciado con prótesis de rodilla y posteriormente se incluirán los traumatismos de cadera.

Todo el proceso pasa por una buena preparación previa para la reducción de la ansiedad del paciente ante la cirugía, lograr su implicación en su propia recuperación, ofrecer una experiencia hospitalaria planificada y orientada a su satisfacción y conseguir una rápida recuperación y vuelta a sus actividades habituales.

“Se trata de trabajar de forma coordinada con el paciente y su familia y entre todos los profesionales que intervenimos, con el fin de lograr una recuperación mejor y más rápida”, explica María Isabel Martín, coordinadora de Enfermería de la planta quirúrgica del hospital San Juan de Dios de Tenerife.

Mireia Dasí, consultora de Zimmer Biomet, empresa que ha desarrollado el programa Rapid Recovery, insiste también que el programa requiere del trabajo conjunto y coordinado de todo el equipo de profesionales que están en contacto con el paciente durante su paso por el hospital (cirujanos, anestesiólogos, fisioterapeutas, enfermeras y personal auxiliar, personal de admisión, etcétera). María Isabel Martín ha trabajado con Loli Llanera, fisioterapeuta del servicio de Rehabilitación de San Juan de Dios, en la elaboración de información que permite facilitar a los pacientes todos los detalles que necesitan para estar más tranquilos de cara a la operación y al proceso de recuperación. Para ello se les reúne en el hospital unos 15 días antes de la intervención y se les da una serie de recomendaciones y ejercicios para que hagan en su casa y que puedan así estar mejor preparados, por ejemplo, para saber andar con muletas tras la intervención. “Se trata de sesiones de educación sanitaria en las que citamos al paciente y también a un cuidador, una figura vital para nosotros, ya que es la persona que se va a encargar de apoyar al paciente antes y después de la operación”, apunta María Isabel Martín.

En estas sesiones, se explican cosas sencillas pero importantes para que el paciente esté más tranquilo de cara al proceso que va a vivir. Desde qué ropa traer al hospital hasta cómo preparar su casa para estar cómodo. Se trata de resolver todas sus dudas porque se les informa de cómo se va a trabajar cada día y en qué va a consistir la rehabilitación.

“También les proporcionamos una tabla de ejercicios para que sepan en qué consiste la rehabilitación y para que ellos los puedan realizar también en casa”, añade Loli Llanera.

Una  vez que llega el momento de operarse, también en el quirófano hay cambios para los pacientes que entran en este programa con el fin de facilitar que la persona intervenida pueda levantarse de su cama a las pocas horas de la cirugía. Por eso, por ejemplo, no hay drenajes que dificultan el movimiento en las primeras horas y se evitan los torniquetes de presión que pueden dañar al músculo. Además, se hace una infiltración de anestesia en la rodilla para que en las primeras horas tras la operación haya menos dolor y, por tanto, más capacidad de movimiento.

Si todo va bien, la persona recién operada puede estar en pie a las seis horas de pasar por quirófano, iniciando la recuperación, “de tal forma que se adelanta todo el proceso y puede volver antes a casa y completar la rehabilitación en menos tiempo”, apunta la fisioterapeuta.

También para los profesionales y para el hospital, aplicar este modelo de trabajo es sencillo puesto que saben que están haciendo lo mejor para sus pacientes. “La motivación del equipo se incrementa cuando se obtienen los primeros resultados en los pacientes y ésta les impulsa a continuar mejorando cada día”, comenta Mireia Dasí.

¿Quién puede beneficiarse del programa?

Teniendo en cuenta las experiencias existentes, todos los pacientes podrían ser incluidos en el programa Rapid Recovery, ya que los elementos del programa se adaptan a sus características y situación. Sin embargo, incluir o no a pacientes en este sistema dependerá de muchos factores y serán los profesionales del centro los que deberán tomar esta decisión.

Apoyo

¿Qué es y cuándo nace ‘Rapid Recovery’?

Rapid Recovery nace con el objetivo de acelerar la recuperación del paciente tras una intervención de prótesis de rodilla o cadera para que éste pueda volver lo antes posible a su entorno, gracias a un equipo multidisciplinar coordinado y centrado en el paciente, un programa de educación y la aplicación de las mejores prácticas existentes en la evidencia clínica.

El programa empezó a desarrollarse en los países del norte de Europa hace más de 15 años y actualmente se aplica en más de 150 hospitales europeos, incluidos hospitales españoles.