“La cálida acogida en Oviedo fue otro premio para San Juan de Dios”

ENRIQUE FRAGA

María Isabel Herrero, directora asistencial de la residencia de mayores de San Juan de Dios de Sevilla, y Guillermo Vázquez, doctor internista y asesor de la Orden en África durante la epidemia del ébola y voluntario internacional de Juan Ciudad ONGD, fueron los elegidos para representar a trabajadores y voluntarios de la Orden, respetivamente, en la entrega del Premio Princesa de Asturias. Ahora, con el paso de los días y la experiencia vivida, nos relatan cómo vivieron esos días en Oviedo.

La directora asistencial de la residencia de mayores de Sevilla, María Isabel Herrero, lleva 20 años vinculada a San Juan de Dios. Ella fue la elegida por la Orden para representar a todos los trabajadores en los actos de entrega del Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2015.

Los primeros sentimientos que le surgieron cuando el superior provincial, José Antonio Soria O.H., le comunicó esta decisión fueron de inmensa alegría y emoción pero a su vez de gran preocupación y responsabilidad, debido al profundo respeto por la institución y los excelentes profesionales que forman parte de ella.

“El hecho de que los hermanos quisiesen compartir con voluntarios, trabajadores, usuarios y familias, la recepción de este galardón refleja a la perfección el carácter generoso de la Orden”, asegura María Isabel. “Ha sido un grandísimo honor representar a los profesionales de la Orden en un acto tan especial acompañando al superior general, Jesús Etayo O.H. La emoción ha estado presente en cada instante. Ha sido una experiencia inolvidable”, recuerda.

Para esta madrileña afincada en Sevilla, la reacción del público y la cálida acogida en Oviedo a la Orden durante todos los actos que rodearon la entrega de los Premios Princesa de Asturias fue “otro premio para San Juan de Dios”, ya que hicieron que la delegación de la Orden se sintiese en todo momento arropada y querida por autoridades, público y el resto de premiados.

“En el escenario del teatro Campoamor arroparon a la delegación de la Orden  de una manera inolvidable y se percibía el cariño que los asistentes mostraron en todo momento a San Juan de Dios”, recuerda emocionada María Isabel.

En esos momentos tan bonitos y emotivos en el escenario, asegura, no dejó de acordarse de todos aquellos trabajadores de San Juan de Dios que ya no están y de los que, por estar ejerciendo su labor asistencial en esos instantes, no pudieron ver en directo el acto, algo que para ella es el reflejo de la entrega constante y continuada a los demás.

Guillermo Vázquez acogió su elección como representante en el acto de todos los voluntarios de San Juan de Dios como “un gran honor y emoción” y considera que la concesión de este galardón es un respaldo a los valores de hospitalidad y humanización que la Orden aplica en su trabajo diario.

Vázquez recuerda con especial admiración el duro trabajo realizado por San Juan de Dios para reabrir su hospital en Liberia tras resultar gravemente afectado por la epidemia del ébola. Asegura que esta reapertura, de la que formó parte activa, se planeó desde el mismo momento en el que se decretó su cierre y se acordó que este centro asistiría a la población vulnerable que había quedado afectada por el virus.