Hermano Francisco Cala: “La atención a las personas con discapacidad intelectual siempre ha sido mi vocación”

El hermano Francisco Cala destaca la responsabilidad que conlleva cuidar al prójimo con una atención integral y espiritual

Daniela García

Francisco Cala comenzó en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios con 25 años, el día 3 de diciembre de 1965. El hermano recuerda esta fecha con cariño ya que, días antes, había acudido a una iglesia de la ciudad donde meditó sobre cuál era su objetivo en la vida y halló respuesta en la ayuda a las personas que lo necesitan.

Desde entonces, su vida ha estado ligada a la Orden donde, según él mismo recuerda, entró “porque no quería estudiar”. En contra de esta idea, Francisco no ha parado de formarse, primero como auxiliar de enfermería y más tarde como enfermero. Siempre con vistas a poder ayudar más a los pacientes.

Posteriormente, hizo un máster en psiquiatría, que le dio la oportunidad de atender a personas del Centro de Psicodeficientes. “Una labor que llevo por dentro y que es mi vocación”, añade el hermano.

Su trayectoria de más de cincuenta y cuatro años en la Orden incluye su paso por diferentes centros de España como los de Málaga, Córdoba, Ciempozuelos, Tenerife, Gran Canaria y Sevilla.

Una de las tareas más importantes a las que se dedicó fue la de inculcar los valores de la Orden a los jóvenes postulantes y a los colaboradores, haciendo especial hincapié en “la atención integral al enfermo, los cuidados de auxiliar de enfermería y el apoyo espiritual” que el personal aporta a los pacientes que llegan.

Tras su jubilación, en 2008, pasó un tiempo orientando al personal del Colegio Alcalá de Guadaíra de Psicodeficientes. Posteriormente, en julio de 2012, el hermano retomó su andadura en Tenerife, donde actualmente se encarga de supervisar y de organizar algunas tareas junto a los colaboradores.

A lo largo de toda su vida, ha compaginado su labor y trabajo en la Orden con otra de sus grandes pasiones, el deporte. Tal es así que fue delegado de deportes y profesor de natación en el área de Rehabilitación del Hospital San Juan de Dios en Las Palmas de Gran Canaria. En ese mismo centro creó un equipo de baloncesto con personas con movilidad reducida.

El hermano hace memoria de los años vividos en la Orden y se siente orgulloso de su experiencia en ella, con la que comparte los mismos valores. Su objetivo en la vida ha sido ayudar al prójimo, una tarea que continúa haciendo hoy en día después de haberse jubilado en el Hospital San Juan de Dios de Tenerife.

Mantener la ilusión de los pacientes

A los 78 años, el hermano Francisco Cala sigue ayudando a los pacientes del Centro de Psicodeficientes de Tenerife a “mantener la ilusión” mediante diferentes actividades de ocio y entretenimiento que les ayudan a expresar sus sentimientos y a integrarse en el grupo. El hermano se encarga de promover y dar voz a este último, cuya recaudación se destina a la inversión de más material para las personas del centro.