Lograr la autonomía: un paso adelante para los pacientes con trastorno mental severo

ÓLIVER RIVERO

El Proyecto Ruele (Rehabilitación en Unidades de Salud Mental de Larga Estancia) es una iniciativa innovadora que se basa en planes individualizados de rehabilitación (PIR) que persiguen la reinserción en la comunidad del paciente con trastorno mental grave. Se trata de favorecer la desinstitucionalización del paciente a través de una red de recursos comunitarios accesibles, evitando así un doble riesgo: por un lado, la sensación de aislamiento de la comunidad y sobreprotección del centro y, por otro, que muchos de ellos acaben durmiendo en la calle.

Reule es un proyecto novedoso en el área de la psiquiatría que ha logrado la autonomía de 16 personas: la externalización de cuatro pacientes a pisos tutelados por San Juan de Dios en Aranjuez y, también, que otras doce personas pudieran recibir el alta domiciliaria y asistencia de manera ambulatoria.

Para conseguir la salida del paciente a la comunidad, San Juan de Dios Salud Mental Madrid ha creado un dispositivo denominado Hogar de Entrenamiento Intensivo (HE), con capacidad para ocho camas donde cada paciente recibe terapias específicas a lo largo de un año. En estos momentos, también se está trabajando con diferentes instituciones sociosanitarias de la Comunidad de Madrid para facilitar el acceso de los pacientes a otros dispositivos intermedios como minirresidencias y pisos tutelados.

El Proyecto Reule se puso en marcha en 2008 para mejorar la atención de los pacientes con trastornos mentales graves y mejorar su calidad de vida a través de la rehabilitación psicosocial. Esto supone un cambio de modelo de funcionamiento de las unidades hospitalarias basadas en el paradigma tradicional de curar la enfermedad frente a un enfoque centrado en potenciar las capacidades funcionales de los pacientes y orientado a la reinserción.

La propuesta de este proyecto es una evaluación individual y detallada de las funciones y capacidades que la enfermedad mental ha deteriorado. En función de dicha evaluación se fijan los objetivos a conseguir con cada paciente mediante un Plan Individualizado de Rehabilitación (PIR), pautándose las intervenciones terapéuticas específicas con el fin de lograr el máximo nivel de recuperación posible de cada enfermo.

Cada terapia ha sido evaluada desde los resultados de la Medicina Basada en la Evidencia. Esto supone la creación de grupos de trabajo de psicología (habilidades sociales, psicoeducación, autocontrol, conductas adictivas), terapia ocupacional (psicomotricidad, relajación, actividades de la vida diaria) y otras.

Junto a la elaboración de estas estrategias terapéuticas, el Centro de San Juan de Dios de Ciempozuelos ha ido acondicionando nuevos espacios arquitectónicos que se ajustan a los planteamientos de los planes de rehabilitación de los pacientes.

Con el fin de lograr el mayor grado de normalización posible de la vida de los pacientes, San Juan de Dios cuenta con  unidades denominadas hogares, que tienen una capacidad para 16 personas. En ellos se establecen normas propias de la convivencia y para ello se fomenta el desarrollo de habilidades comunicativas y de organización fundamentales en el proceso terapéutico de este tipo de pacientes.

El grupo que comparte residencia ha sido escogido deliberadamente por los especialistas  en función de sus niveles de funcionalidad y autonomía, sin dejar de lado las posibles afinidades entre ellos. Los pacientes van ascendiendo en la escala de los hogares hacia niveles de autonomía cada vez mayores y llegan, en los casos más exitosos, a trasladarse a pisos protegidos que  suponen mayor autonomía y pueden ser el paso previo al alta.

 “Los datos avalan la buena salud del proyecto de rehabilitación y la continuidad del cambio”

El responsable de Rehabilitación del Área de Salud Mental del Centro de San Juan de Dios Ciempozuelos, Juan Jesús Muñoz, es el autor del Proyecto Reule, sobre el que lleva trabajando desde el año 2008 con el interés de mejorar, aún más, la atención a los pacientes del centro.

¿Cómo surgió el proyecto y qué fue lo que motivó un cambio de modelo de funcionamiento?

El punto de partida de la iniciativa fue el análisis de la idoneidad de pasar de un modelo asistencial y de cuidados en la Unidad de Cuidados Psiquiátricos Prolongados a un modelo rehabilitador y de carácter proactivo. Los detonantes de este cambio de modelo fueron, por un lado, el movimiento reformista psiquiátrico iniciado en España en 1986, por otro, la necesidad de mejorar la atención a las personas que conviven en la Orden Hospitalaria.

¿Cómo han logrado atender, de forma individualizada, a alrededor de 300 pacientes?

La individualización requiere personal y, aunque se realizan esfuerzos por parte de la Orden Hospitalaria, lo cierto es que los clínicos siempre consideramos que se necesitan más profesionales. No obstante, cabe reseñar que desde la puesta en marcha del proyecto se ha reforzado la plantilla de psiquiatras, psicólogos clínicos y terapeutas ocupacionales, entre otros. No obstante, nada se hubiera conseguido sin la apuesta de los trabajadores del centro por el modelo y el esfuerzo de todos.

¿Cuáles son los principales problemas que se encuentran a la hora de tratar a estos pacientes?

En el marco del Proyecto Reule ha habido muchas dificultades derivadas de que el reto es inmenso. Hablamos de pacientes que, en la mayoría de los casos, presentan las patologías más graves dentro del campo de la salud mental. A su vez, generalmente han pasado por todos los dispositivos sociosanitarios de la red y no ha habido éxito con las intervenciones, o bien, su proceso patológico ha condicionado una involución manifiesta.

A esto se le añaden factores como familias muy castigadas por la enfermedad y que, en muchas ocasiones, ven el ingreso en las unidades de cuidados prolongados como un alivio. Ahí hemos de ser muy cautos, pero a la vez activos, a la hora de no permitir una desconexión con las familias, porque su papel es fundamental.  Sin embargo, frente a estas y otras dificultades, la sensación y los datos avalan la buena salud del proyecto de rehabilitación y la continuidad del cambio.

¿Cómo es el balance de ejecución de este proyecto y qué planes tienen de cara al futuro?

El Proyecto Reule está vivo. Estamos reorganizando usuarios, hemos instaurado un instrumento homogéneo de evaluación, hacemos terapias grupales estructuradas y homogéneas, hemos aumentado los contactos con dispositivos de la red sociosanitaria, sentimos mayor interés por parte de las instituciones gubernamentales sanitarias a raíz de nuestro cambio de modelo de trabajo. Estamos consiguiendo resultados impresionantes como la vida autónoma de usuarios con alta institucionalización y sin apenas supervisión. Este es el motor que nos debe motivar a seguir en esta línea.