Vida de Hermanos

Vivencia ante la Provincia única en España

Calixto Plumed Moreno O.H.

 

En España ya había habido tres Provincias que desaparecieron definitivamente en el siglo XIX. En aquel momento por motivaciones políticas y religiosas.

Ahora bien, es preciso afirmar que la Orden Hospitalaria tiene una capacidad de adaptación digna de ser resaltada: sabe acomodarse y acoger con Hospitalidad los acontecimientos que van apareciendo en su recorrido por los días de la historia.

Una vez restaurada la Orden por Alfieri y Menni, con ocasión de la gran proliferación de vocaciones y de centros en España y Latinoamérica, ya en el siglo XX, surge la decisión de dividir en 1934 la única Provincia en tres, acontecimiento que se trabajó de manera constante durante muchos años (de 1919 a 1934), siendo conscientes de los pros y contras de la empresa a abordar. Y se tomó esta decisión en unos momentos en que las circunstancias políticas y sociales eran bastante adversas. Nuestros mayores han sabido ser audaces y decididos, aunque no imprudentes.

En España, la Orden Hospitalaria ahora se reencuentra y unifica. Así sucede en este año 2021, a partir de marzo. Porque la historia no se detiene; suele cambiar los rumbos con las personas y con sus circunstancias. En esta ocasión, (de 1977 a 2018) se han trabajado muchos temas de manera interprovincial hasta que, en 2018, se decide en Capítulo Interprovincial, hacer una Provincia en España.

Los años del postconcilio Vaticano II marcaron un estilo centrado en la vida religiosa de las comunidades que eran bastante numerosas, hasta que empiezan las crisis de secularización y exclaustraciones en números notables. La dimensión asistencial cambia mucho de la dependencia del sistema de limosna, al de otra forma de buscar recursos, mediante los conciertos con las administraciones, tomando consciencia la Orden de su servicio público y para la sociedad, en la que vive y aporta su forma de hacer. Hay un marcado estilo reivindicativo siempre con la pantalla protectora de hacerlo por los que siempre han sido los más marginados: los pobres y enfermos.

Las décadas de 1970 a 1990 son esenciales en la gran evolución y revolución de la vida de la Orden Hospitalaria tanto en lo religioso como en lo asistencial. Ya nada volverá a ser como antes. Una mayor preparación técnica en religiosos y colaboradores, irá abriendo caminos hacia una mejor y mayor asistencia hospitalaria y social. 

Aunque las dos siguientes décadas de finales y principio de siglo han sido prolíficas en trabajos interprovinciales, no todo ha sido un mar de tranquilidad con bastantes altibajos y disensiones. Han aparecido en temas y momentos puntuales bastante dispersión en cuanto a la marcha de las respectivas Provincias, dependiendo en gran parte, de ciertos desencantos y algunos repliegues endogámicos, sobre temas enquistados, que no han dejado avanzar como era de desear y así aprovechar las sinergias del gran colectivo hospitalario de religiosos y de colaboradores.

En los siguientes años, y ya incluimos los que estamos viviendo y con ellos haciendo la historia desde el presente, ha preocupado a la Orden Hospitalaria su futuro para ser garante de la Hospitalidad. Se ha embarcado en la unificación de la institución para así ser más eficaces y prestar un mejor servicio a la sociedad desde su carisma encomendado por la Iglesia.

Están siendo unos momentos muy interesantes. Este proceso lo estamos viviendo los hermanos con algunas inquietudes e incertezas, pero hay que resaltar la gran colaboración y los trabajos grupales, para mejorar el estilo de vida y vivir el carisma de la Hospitalidad a nivel interno e intentando así contagiar los valores de la Orden con el ejemplo, testimonio y acompañamiento a los colaboradores que se aproximan a nosotros, potenciando la misión compartida con diversos niveles de implicación.

El paralelismo inverso al desarrollado en los años 1934 y siguientes es notorio. Los temas son similares, las circunstancias diferentes, y el desenlace final, no sabemos, aunque prevemos será según el estilo adaptativo que siempre ha caracterizado a esta institución.

Las propuestas aprobadas en el capítulo Interprovincial de 2018, así como el alto % manifestado en las votaciones, son muestras de un consenso, salpicado de algunas divergencias que enriquecerán el debate posterior, y que se irán viendo con el discurrir de los trabajos y las decisiones que se irán tomando a partir del 2021.

Nuestro compromiso está claro y trataremos de seguir siendo animadores y guías morales, desde cada una de las comunidades y desde los centros asistenciales en los que seguiremos presentes.

Se podrían añadir a esta somera reflexión y expresión vivencial, algunas ideas de Steven Pinker aplicables a la Orden Hospitalaria: tal vez permanezcan algunas dudas y los riesgos que nos rodean en este maravilloso momento histórico, aunque bien sabemos que jamás tendremos un mundo perfecto y resultaría peligroso buscarlo, pero las mejoras que podemos lograr no tienen límites si continuamos aplicando nuestros conocimientos en aras del progreso humano y ver qué partes de la historia continúan siendo ciertas y cuáles se revelan falsas, como cualquiera de ellas podría ser o llegar a ser.

Y hasta aquí ya no nos atrevemos a decir nada más, ya que sería presuntuoso y no se tiene, desde estas páginas, vocación de augures ni profetas. La historia se va haciendo y va reposando sin prisas. La intención es recta y los ánimos están muy altos a pesar de reconocer las vulnerabilidades que acompañan a toda empresa humana, aunque nos impulsa el carisma de la Orden Hospitalaria dentro de la Iglesia universal.