Responsabilidad & ecología

La responsabilidad reúne las nociones de fidelidad a los ideales de San Juan de Dios: ética, social, sostenible, respeto al medio ambiente, justicia y distribución equitativa de los recursos. Ser responsable es ser capaz de rendir cuentas del cuidado propio y bienestar del otro. Se asocian las virtudes de valentía (responsabilidad ante los demás) y de humildad (responsabilidad ante uno mismo). La responsabilidad tiene un efecto directo en la confianza, imprescindible para el acompañamiento en el mundo del sufrimiento.

Asimismo, la responsabilidad exige coherencia en el actuar, acorde con los principios y valores que se profesan. Por ello, si en el actuar de nuestras obras hospitalarias nos inclinamos solo o prevalentemente por la utilidad social, por la eficacia, eliminando la dimensión de ser testigos del amor de Cristo, según el carisma de San Juan de Dios, atentamos a nuestra integridad como proyecto de existencia y nuestras obras no tendrán la fuerza evangelizadora que han de tener (Cf. Carta de Identidad, 7.1.1).

Son muchos los campos de nuestra actuación. Participamos en la formación de buenos profesionales, en el sentido de organizar el proceso educativo de forma responsable e innovadora, orientado a los valores fundamentales, frente al entorno y al medio ambiente, es decir, de forma integral.  Y en consecuencia, nos hemos reunido en Granada las Escuelas de Formación de Profesionales de la Salud para diseñar e implantar “nuestro modelo de formación” con el estilo de Juan de Dios. Lo traemos a estas páginas junto con la dedicación de por vida de algunos hermanos de San Juan de Dios.

El trabajo activo de cara a la opinión pública ocupa un nivel alto en la escala de valores.  La cooperación con otras instituciones y la participación en áreas profesionales permiten asegurar unos altos niveles de calidad y el desarrollo continuo de la imagen y perfil profesionales. 

Hemos pasado de la época innovadora de creación a la época del reciclaje, del ensamblaje o de la postproducción y, posiblemente, tendremos que mirar con otros ojos o gafas que sepan leer los acontecimientos desde otro ángulo o perspectiva. Habremos que ser hospitalarios como respuesta ante cuanto se nos presenta, con los acontecimientos y con todo lo que suena a otro. Entendiendo correctamente la dimensión ecológica de nuestra existencia al formar parte del mismo todo.

En ello estamos en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. En sintonía con la Iglesia moderna, hablamos de terapia ecológica, cultivamos jardines con agua reciclada, se obtienen sellos de calidad, fomentamos el cuidado de las especies y las aproximamos parcialmente al hombre, haciendo terapias con animales en las que somos pioneros desde siempre…Porque la ecología estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan. Acogemos a todos en la casa común que habitamos, somos hospitalarios en la raíz.

Por carisma, somos los encargados de llevar a la práctica el evangelio del cuidado: cuidar de otro ser humano cuando está amenazado en su vulnerabilidad. Y sabemos muy bien en San Juan de Dios que “debemos proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo”. Sabemos que el estigma, la marginalidad lleva al aislamiento social de muchos de nuestros ciudadanos y nuestro reto es su integración.

Desde las páginas de la revista San Juan de Dios hacemos votos para ser responsables y “re­cuperar los distintos niveles del equilibrio ecológi­co: el interno, el solidario, el natural con todos los seres vivos, el es­piritual con Dios […] para crecer en la solidaridad, la responsabilidad y el cui­dado” (Cf. Laudato-Si’,210).

Que precisamos de una conversión ecológica lo sabemos; y que tenemos un problema educativo, también resulta ser cierto. Ahí estamos, desde la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, velando por llevar a cabo una hospitalidad-responsabilidad ecológica, cuidando del hombre, cuidando del mundo que habita y haciéndolo más humano.