Súmate a la hospitalidad y exprésate en libertad

Celebrar y revitalizar la hospitalidad y promover e impulsar la vocación hospitalaria en todos los lugares donde está presente la Orden Hospitalaria San Juan de Dios es un objetivo monográfico para 2015, designado como Año de las Vocaciones Hospitalarias. Y la hospitalidad es una acogida continuada. Y la hospitalidad nos hace libres.

No nos damos cuenta del significado de la salud hasta que no estamos enfermos. No apreciamos el significado de la libertad hasta que no la vemos amenazada en sus cimientos y raíces. Barajamos un antes y un después con bastante frecuencia, pero no acabamos de aprender; nos gusta repetir los mismos errores para intentar corregirlos, con cierta decepción al recaer en los mismos, sin progreso notable.

Citar a pensadores o tener autores de referencia ilumina nuestra forma de pensar y de ser. E. Fromm habla de miedo a la libertad. Tenemos miedo del empleo de la libertad y tememos perderla abusando de la misma con el permisivismo y cierta dosis de libertinaje. Si nos liberamos de algo, nos liberamos para otro algo.

Estamos en la sociedad de la acción y de la producción. Pero la hiperactividad es un síntoma de agotamiento espiritual. La hiperactividad en lugar de llevar a la libertad origina nuevas obligaciones por lo que, cuanto más activo se es, resulta ser uno menos libre (Byung-Chul Han, 2012). Desde San Juan de Dios ofrecemos ocasiones, no de acciones por sí mismas, sino de libertad.

Queremos colaborar a saber leer y a saber entender la información en esta nuestra sociedad de las redes sociales y de la comunicación, sabiendo que “podemos convertirnos en gigantes de la información, pero también en enanos del conocimiento” (Peter Burke). Esta revista trae gran variedad de información y de conocimiento de los valores que dan vida si se saben leer con interés y entusiasmo; si somos sensibles.

Tendremos ocasión durante el año 2015 de recurrir a Santa Teresa en el quinto centenario de su nacimiento en 1515, para aprender de ella a liberarse y a liberar a otros de sus esclavitudes.

En el principio del año, nos quedamos con este interrogante que se hace infinidad de veces Adela Cortina: ¿para qué sirve la ética?: “Al fin y a la postre –insiste- todos somos vulnerables, la interdependencia nos constituye y más vale sembrar amigos que enemigos, aliados que envidiosos y adversarios, cooperar que buscar el conflicto […] Para realizar un sueño, el de una sociedad sin dominación, en que todos podamos mirarnos a los ojos sin tener que bajarlos para conseguir lo que es nuestro derecho […] La ética sirve para aprender a apostar por una vida feliz, por una vida buena, que integra como un sobrentendido las exigencias de la justicia y abre el camino a la esperanza”.

Pero resulta que la hospitalidad viene a ser la traducción de la misericordia como expresión fundamental y central del estilo y del patrimonio cultural y espiritual de la Orden de San Juan de Dios.  Y viene a implicar el mantenimiento vivo de la presencia misericordiosa de Jesús de Nazaret, encarnando sus sentimientos hacia el hombre enfermo y necesitado, para manifestar que permanece vivo entre los hombres. Así nos dan testimonio algunos de sus seguidores, como en estas páginas queda reflejado de manera sencilla y elocuente.

Deseamos también potenciar el Desarrollo Solidario entre nosotros y seguir sumando, pues la solidaridad es la cara laica de la caridad: estamos hablando de lo mismo y tenemos ciertas coincidencias. Hay que seguir pensando y elaborando programas que nos unan más que nos separen. Y si, además, se nos reconoce públicamente con una serie de premios, pues mejor, aunque no sea lo que buscamos pues nos mueve la justicia y la búsqueda de integración de todos y cada uno de los colectivos que atendemos y servimos de apoyo.

Queremos seguir abriendo caminos que ofrecemos a otros por si les resultan interesantes en estas páginas de San Juan de Dios. De esta manera y pausadamente, vamos recuperando la humanidad, porque la dignidad está en ser más humanos con las limitaciones pertinentes a cada individualidad.

Somos conscientes que estamos derrumbando muros entre los hombres y no creamos división sino unidad de acción, con respeto por el pensamiento de cada cual. Dejamos constancia desde la visión y acción de San Juan de Dios que supo humanizarse al estilo de Jesús para, actuando desde su debilidad, desde su abajamiento, enseñarnos que la vulnerabilidad en la que coincidimos nos permite sumar y nos fortalece.