En Hospitalidad las cosas pueden cambiar (reset)

Hemos modificado tan radicalmente nuestro entorno que ahora debemos modificarnos a nosotros mismos para existir dentro de este nuevo entorno (Norbert Wiener).

Reset es como barajar y dar de nuevo. Resetear significa volver a iniciar el ordenador. Cuando se desea un borrado integral, se suele utilizar el verbo formatear. Aquí nos referimos a lo primero.

El pulmón necesita aire, el corazón sangre, la boca saliva, el cerebro cambio. El cambio es una evidencia: todo cambia, nada permanece, se ha dicho hace tantos siglos, aunque también se ha dicho lo contrario, hace otros tantos siglos.

Hay personas que se empeñan, no en cambiar sino en marear las cosas de un sitio para otro. Ignoran que el secreto del cambio está en la parte del cambio que no cambia. Somos los mismos pero nuevos, reseteados. Y además, viajar y otear fuera de nosotros, nos regala cambios. Es preciso salir.

Por otro lado, quienes acceden al poder, lo primero que hacen es cambiar algo, para que se note. Después vuelven las cosas a donde tenían que estar, o les lleva a deshacer lo hecho y dejarlo como originalmente. No resulta fácil.

También hay personas que no pueden cambiar: siempre se ha hecho así, nos ha ido más o menos bien. ¡Que me quede como estoy! Es absurdo querer cambiar, ¡todo va a seguir lo mismo: el rico será rico, el pobre será pobre! El letargo del cambio consiste en vaciar el tiempo del cambio. Es una especie de tedio existencial.

Peter Drucker advierte que “todas las organizaciones tienen que incorporar la gestión del cambio a su estructura”. En un ambiente que rápidamente cambia, cualquier institución puede agotarse, destruirse, aunque cada uno de sus miembros esté haciendo perfectamente su trabajo. Es preciso reinventarse a uno mismo, para poder ser uno mismo en continua evolución. Sabiendo que “el único que cambia de verdad la faz del planeta es el que ara modestamente el terruño” (Gómez de la Serna).

En la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, los valores institucionales de hospitalidad, calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad han sido conceptualizados por la propia institución tras muchos años de reflexión y de continuo cambio.

Descendiendo a un tema concreto: allá por los años 1918, se empezó a hablar de la división de las Provincias en España, que culminó con un proceso concienzudo en 1934. Ahora, 100 años más tarde, iniciamos un proceso de creación de una sola Provincia. Traemos la noticia a estas páginas de San Juan de Dios sabiendo que contamos con un camino de décadas con valores compartidos. Podemos cerrar ciclos conmemorativos, pero no cerramos nuestras puertas a practicar la Hospitalidad con calidad.

La acogida-hospitalidad en San Juan de Dios exige saber estar próximo al otro, cuidar del otro. Es preciso que se dé una presencia, destruir las barreras culturales, superar prejuicios étnicos y religiosos, derribar muros y límites que hemos construido para separarnos del prójimo.

Además, traemos continuos testimonios a esta revista, ya que en San Juan de Dios estamos comprometidos con la Hospitalidad, porque tiene una fuerza inagotable. Es nuestro estilo y no queremos cambiar, pues acompañamos a muchos y funciona bien. Pero ahora hemos de cambiar, mejor dicho nos tenemos que reinventar o si preferimos, resetear para responder a los signos de los tiempos. Nueva Hospitalidad para una nueva Evangelización. Y es una nueva oferta a la juventud que nos sigue. El futuro de la Hospitalidad en España está asegurado.