Los jóvenes andan por ahí, buscando un sentido

Los carismas están vivos, la Hospitalidad también. Y la Hospitalidad es algo más que acogida, es implicación y cambio, es aceptar que yo puedo cambiar al encontrarme con el otro.

Los jóvenes tienen vocación, lo que pasa es que no se deciden, que no lo tienen claro, o que no ven claro por dónde caminar. ¿No será que las capas históricas, las costumbres de los mayores y los ritos institucionales ocultan la esencia de lo que puede ser una misión concreta en la vida?

Nos suena esta música: “Esta generación… pide un signo…” (cf. Lc 11,29ss). Siempre estamos buscando signos que nos convenzan, señales que nos indiquen seguridad y certeza. Pero hoy nos movemos, más que en una sociedad líquida, en una sociedad gaseosa y para algunos en una sociedad invisible. O que no quiere ver ni ser vista. Sociedad de la ignorancia y del egoísmo.

Nuestra cultura es una cultura del descarte, de ignorar a los otros. Precisamos cambiar de tal manera que, más que reeditar respuestas a las cuestiones, hay que acoger preguntas de aquellos que buscan, que reivindican lo humano, lo real, lo cotidiano del cual formamos parte.

Desde San Juan de Dios asumimos que no tenemos respuestas para todo, sí que damos pistas, sugerencias y tratamos de hacer el bien lo mejor posible: hablamos de las experiencias que van teniendo y asimilando las personas que conviven entre nosotros; damos una buena información a las familias en cuanto a los procesos de sus miembros enfermos o sufrientes; nos acercamos para intentar que, quienes escogieron el camino equivocado de las adicciones, vuelvan a reencontrar y encaminar su sentido en la vida. Aquí traemos algunas sugerencias y pistas orientativas. Ahí van unos cuantos signos, pero hay que saberlos interpretar y leer.

No sabemos vivir solos y por lo tanto precisamos de una Misión Compartida, con quienes descubren nuestros valores, se identifican con el mundo de la marginación y quieren hacer algo por los demás de forma desinteresada, altruista o con vocación.

También nos aproximamos al ámbito de la investigación, con el fin de aprender y hacer mejor cuanto realizamos en los planes asistenciales de forma global e integral.  

En la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, los valores institucionales de hospitalidad, calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad han sido conceptualizados por la propia institución tras muchos años de reflexión y de continuo cambio. Y no nos detendremos hasta que nos agotemos.

Sabemos que la Hospitalidad en San Juan de Dios exige saber estar próximo al otro, cuidar del otro. Se precisa una presencia, destruir las barreras culturales, superar prejuicios étnicos y religiosos, derribar muros y límites que hemos construido para separarnos del prójimo. El Desarrollo Solidario resulta clave para comprender, para entender la propia vulnerabilidad que nos hace humanos, aunque no estemos convencidos del todo.

Los jóvenes están en casa, no salen porque buscan seguridad, o tal vez porque no se les presenta un horizonte de riesgo, de aventura. O porque los mayores resultamos aburridos. Sea por lo que fuere, no se les facilita descubrir su vocación, el sentido de una vida que merezca la pena, el dedicarse con intensidad y centrarse por la ruta que están buscando. El camino de la Hospitalidad desde San Juan de Dios es una pista para quien desee seguirla. Es una forma de simplificar, de no complicar, pero sí de implicarse con la vida.