La calidad es una obligación

Se nos urge a ser escaparate de la humanización y de la encarnación. Jesucristo se revela como Dios y se hace hombre. San Juan de Dios se manifiesta como maestro en humanización y se abaja al pobre y al necesitado. Ambos modelos lo hacen con calidad.

No hemos venido a este mundo, ni al mundo de la hospitalidad, para solucionar y arreglar todos los problemas que nos encontremos. Estamos para iluminar las situaciones y para encaminarnos hacia la calidad real y posible, tanto de vida como de vivencia personal y colectiva.

Pero aclarando conceptos, la calidad incluye las nociones de excelencia, profesionalidad, servicio integral y sensibilidad hacia las necesidades, la acogida al próximo y la cooperación con terceros. Podríamos decir que la calidad se entiende como la capacidad de los que estamos con San Juan de Dios para satisfacer con excelencia, tanto las necesidades de las personas asistidas, como de los profesionales. La calidad es la atención integral y holística que centra los objetivos en el bienestar de la persona, con continuidad y profesionalidad en todas las fases del proceso de atención.

La ofrecemos desde una filosofía de trabajo en común, a través de la cual, la persona atendida y su familia perciben seguridad y confianza. La calidad está dirigida hacia la excelencia entendida, no como acto aislado, sino como hábito y esfuerzo para la mejora continua en la actividad profesional. La excelencia es un modelo de compromiso y estilo profesional. En el valor de calidad integramos la calidad de vida, como una aproximación holística al cuidado de la persona, donde no solo se busca combatir la enfermedad, sino promover el bienestar. Aunque no ofrecemos felicidad, porque no vendemos humo, sí proporcionamos herramientas que lleven a una autorrealización realista y posible.

Desde la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios perseguimos promover y recoger los hallazgos más actuales de la ciencia.  Las novedades y los desarrollos son incorporados de forma constante para atender a los mayores, a los jóvenes y a los niños que puedan necesitarnos.  El progreso en competencia especializada y en profesionalidad son la base de las exigencias de calidad y las nuestras.

Calidad implica compromiso de formación, investigación y mejora continua para posibilitar la asistencia integral a los enfermos y asistidos. La calidad forma parte del carisma de San Juan de Dios. Apreciamos una estrecha relación entre calidad, ética y humanización (no puede darse una sin las otras). Implica una adecuada gestión de los recursos que permita autosuficiencia económica, basada en un equilibrio financiero y en la transparencia. Significa apreciar la autoevaluación objetiva y estar abierto a cuanto los demás reflejan sobre uno mismo o el equipo, y los resultados de su trabajo, como algo necesario para el autoconocimiento, el crecimiento personal, y la mejora del servicio a los demás.

Y la calidad es la respuesta asistencial que mantiene una inquietud por estar permanentemente al día. La calidad nos exige un conjunto de prácticas sobresalientes en la gestión y el logro de resultados basados en conceptos fundamentales como orientación hacia los resultados, orientación al cliente, liderazgo y perseverancia, procesos y hechos, implicación de las personas, mejora continua e innovación, alianzas mutuamente beneficiosas y responsabilidad social.

En San Juan de Dios el concepto que manejamos de hombre es integral y, para entendernos, decimos que nuestra asistencia es integral y que la salud es un estado de "bienestar físico, mental, espiritual y social".

En la revista San Juan de Dios hacemos apuntes, sintetizamos, indicamos y aportamos aspectos de la asistencia que abarcan múltiples facetas desde la salud mental hasta la ancianidad, sin olvidar la formación y el deporte, así como abogamos por la integración de las personas que puedan sentirse “descartadas” por la sociedad.

Desde la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios queremos acercarnos a personas sensibles que sean capaces de vibrar con las necesidades de los demás; nos dirigimos a hombres y mujeres que entiendan y sepan acompañar a la persona que sufre, a la que se siente aislada y necesitada. Desde la hospitalidad como humanización, deseamos ser guías en la calidad de vida e institucional.