San Juan de Dios mira al futuro en busca de nuevas vocaciones

La Orden de San Juan de Dios es un modelo de superación y adaptación ante los retos que plantean los nuevos tiempos. Ante las emergencias de nuevas necesidades, propone respuestas claras y concretas. En su proceso continuo de adaptación busca nuevas fórmulas para conectar con la sociedad laica y tecnológica. Isidoro de Santiago, consejero de la Orden Hospitalaria en Andalucía y superior de la Residencia de San Juan de Dios en Sevilla, analiza el nuevo rumbo de la institución y se muestra optimista ante los retos de futuro. Hace tiempo que en la Orden de San Juan de Dios busca nuevas fórmulas para conectar con la sociedad laica, pluralista, excluyente, tecnológica, con grandes problemas.

Una sociedad opuesta a los valores tradicionales pero en la que hay también nuevas vocaciones buscando respuesta. Según Isidoro de Santiago, "en nuestra Orden, como en el resto de instituciones religiosas, estamos preocupados por esta circunstancia pero San Juan de Dios ha logrado a lo largo de sus casi cinco siglos de historia superarse y adaptarse a los nuevos retos y es todo un referente para otras instituciones en su modelo, que apuesta por la integración de los colaboradores y su implicación en los distintos proyectos de hospitalidad".

La Orden de San Juan de Dios es también pionera en su fórmula de colaboración con entidades públicas y sociedades de carácter privado. "Esta adaptación tiene que ver con la vida de los hermanos, que hemos tenido que ir asumiendo nuevas responsabilidades y presencia en los centros, conjugándolo con la dimensión religiosa".

Nacida en Granada, la Orden de San Juan de Dios continúa hoy en la brecha, con más fuerza que nunca, desde el punto de vista de cobertura sociosanitaria. La presencia en Andalucía se traduce en cinco hospitales que están en Sevilla, en el Aljarafe, Jerez, Córdoba y Granada. También en Granada cuenta con un colegio de Educación Especial y un hogar para personas con discapacidad, como ocurre con la Ciudad de Alcalá de Guadaíra. En Málaga, el Centro Asistencial para la atención a la salud mental y a la discapacidad. Las residencias de mayores se encuentran en Sevilla, Granada, Jerez y Antequera.

Los dispositivos sociales de los que dispone en la actualidad son el comedor de Granada, los Servicios Sociales de Sevilla, el Centro de Acogida para personas sin hogar de Málaga, el Economato Social de Jerez. Pero, además de estos, pensados para trabajar por aquellos que más los necesitan, en cada centro sanitario se llevan a cabo proyectos conforme a su Obra Social, que es la columna vertebral de la Orden.

La capacidad creativa y de audacia de la Orden le ha llevado a ser reconocida a lo largo de los tiempos por la sociedad, prueba de ello es la concesión en 2015 del Premio Princesa de Asturias de la Concordia a la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios. "Quizás no todas las personas estén preparadas para seguir este camino, pero ahí afuera hay muchas vocaciones buscando respuesta y es a ellas a las que también se dirige la orden", apunta de Santiago.

La Orden mira al futuro en busca de nuevas vocaciones. Las cualidades que deben tener se dan por sabidas, afirma el religioso "Los Hermanos de San Juan de Dios, por su propia naturaleza de hombres creyentes y abiertos a las nuevas realidades de marginación y sufrimiento, tienen que ser personas proféticas, excelentes profesionales, audaces, sencillos, alegres, inclusivos, con capacidad de liderazgo, contemplativos, abiertos a los interrogantes que los nuevos tiempos plantean. O nos situamos desde esta perspectiva, por muy exigente que parezca, o seremos insignificantes para el mundo y la sociedad de hoy". Al igual que una carrera de grado medio o superior, el proceso de formación para convertirse en un hermano es un programa serio, que trata de formar al candidato de una manera progresiva.

Hay un primer periodo de tres años y una vez que se ha realizado la primera Profesión religiosa, se pasa al periodo del escolasticado, en el que el nuevo hermano compaginará el tiempo entre sus estudios profesionales, misión apostólica y vida comunitaria. Son cinco años más, tras los que se realiza la profesión solemne o definitiva.

"Hemos de estar suficientemente capacitados para una misión que exige de nosotros el máximo como personas, como hombres de fe y como profesionales de la Hospitalidad", puntualiza Isidoro de Santiago.

Convertirse en un hermano no significa desentenderse de la vida que uno llevaba previamente. "La familia, los amigos y el entorno forman parte de nuestra historia personal, por lo que hemos de cuidarlos. No obstante, cuando una persona abraza la vida consagrada, manifiesta públicamente cuáles son sus prioridades y, a partir de este momento, toda su persona, sus energías, giran en torno a la opción de vida que asume", aclara. La Misión de los hermanos de San Juan de Dios se realiza tanto en los centros que la Orden Hospitalaria tiene en España como en Europa y todo el mundo.

San Juan de Dios tiene presencia en 53 países, muchos de ellos en vías de desarrollo, ayudando a los más necesitados, como quedó reflejado durante la crisis del ébola en África.

Ver entrevista en su página original del Diario de Sevilla